Evo Morales reducirá el tiempo de su discurso de bienvenida al Papa

El presidente de Bolivia decidió hoy reducir a cinco minutos con el propósito de que el pontífice no sienta afectada su salud por la altitud en que se encuentra la ciudad andina de El Alto, a cuyo aeropuerto llegará esta tarde.

La ministra boliviana de Comunicación, Marianela Paco, dijo en una rueda de prensa que Morales tenía asignados 15 minutos para dar la bienvenida protocolaria, el mismo tiempo previsto para que Francisco emita un mensaje ante la multitud que ya comenzó a reunirse en un campus papal preparado cerca de la terminal aérea.

“Lo que espera el pueblo boliviano es escuchar al papa, ver lo más que pueda al papa y por esa razón y, además, considerando la salud del papa, nuestro presidente va a hacer un uso mínimo del tiempo en las palabras de bienvenida”, dijo Paco.

Francisco llegará a El Alto, ciudad situada a 4.000 metros de altura sobre el mar, y vecina de La Paz, a las 16.15 hora local (20.15 GMT) procedente de Ecuador, para iniciar su visita a Bolivia.

“El presidente textualmente ha dicho que quiere cuidar la salud del papa y que nuestra gente, además, tenga más tiempo” para escuchar el mensaje del pontífice, enfatizó la ministra boliviana.

Tras su llegada al aeropuerto de El Alto, Francisco se trasladará a La Paz, situada a 3.600 metros sobre el nivel del mar, donde visitará el Palacio de Gobierno y se reunirá en privado con Morales.

En el camino, Francisco tiene previsto orar en el lugar donde en marzo de 1980 se encontró el cadáver del sacerdote jesuita español Luis Espinal, tras haber sido asesinado y torturado por agentes que estaban a órdenes de militares que en julio dieron un golpe.

Debido a la altura de La Paz, Francisco permanecerá sólo cuatro horas en la sede del Gobierno y después viajará a Santa Cruz (este), situada a 400 metros sobre el nivel del mar, donde se realizarán el resto de los actos previstos en Bolivia hasta el viernes.

La única visita de un Pontífice a Bolivia fue la realizada por Juan Pablo II en 1988.

EFE

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