Crucificados quieren que el papa medie por sus derechos

Una mujer y cuatro hombres, extrabajadores de la construcción de la represa Itaipú, siguen hoy con sus manos clavadas a tablones en el suelo para pedir al papa, que llega el viernes a Asunción, que medie con el Gobierno para conseguir los beneficios sociales que dicen que les adeudan.

“Esperamos que el papa escuche nuestro reclamo”, dijo Rosa Cáceres, familiar de un antiguo obrero de la segunda mayor hidroeléctrica del mundo, que lleva ya ocho días crucificada junto a sus compañeros frente a la embajada de Brasil en Asunción.

Cáceres permanece extendida en el suelo junto a Gerardo Orué, Roque Samudio, Roberto González y Pablo Garcete, todos exobreros de la hidroeléctrica binacional.

Imágenes de tamaño natural del pontífice y de su rostro cuelgan entre banderas paraguayas y brasileñas, además de iconos de vírgenes y santos, en la precaria carpa donde los manifestantes se cobijan de la lluvia.

Piden que, atendiendo a un tratado suscrito por los Gobiernos de Brasil y Paraguay en 1974, se les otorgue el mismo trato que se dispensó a los trabajadores del lado brasileño, entre los que se encuentran incentivos por productividad y antigüedad.

Itaipú, que hoy alberga la segunda represa de mayor producción del mundo, está enclavada en el río Paraná, límite natural entre Paraguay y Brasil.

“Estoy haciendo este sacrificio con mis compañeros para que se haga justicia alguna vez en este Paraguay hermoso que tenemos. Estamos crucificándonos por nuestros derechos, que son justos y los gobiernos de Paraguay y Brasil se hacen los desentendidos”, dijo Cáceres.

“Somos católicos y creemos que nuestro señor Jesucristo hizo esto y nosotros estamos presenciando este momento, como Jesús hizo, por una verdadera justicia y la salvación de todos los cristianos”, añadió la mujer desde su cruz.

Carlos González, portavoz de la Coordinadora de Extrabajadores de Itaipú, expresó su descontento por la reciente respuesta enviada por la represa a la prensa paraguaya donde asegura no tener ninguna responsabilidad con los más de 5.000 trabajadores a los que representan los crucificados.

Los cinco continúan con una forma de protesta que habían abandonado al lograr un preacuerdo con el Gobierno el pasado 29 de enero, después de pasar más de 50 días clavados a unas tablas de madera y protagonizar una manifestación por el centro de la capital cargando con sus cruces.

Cinco meses más tarde han vuelto a la cruz debido a la “falta de respuesta” por parte del Gobierno y los dirigentes de la entidad binacional, según dijo González.

González explicó que dos personas más se crucificarán el jueves y que intentarán que el papa Francisco vea sus carteles de protesta cuando pase por el centro de camino al Palacio de Gobierno, donde se reunirá con Horacio Cartes.

Como representante de este gremio, González ha sido invitado a participar de la reunión que el papa mantendrá con miembros de diferentes organizaciones sociales el próximo 11 de julio durante su visita.

EFE

Ningún Comentario

Deja un comentario