Ver al Papa, recompensa para fieles tras una noche de frío y lluvia

Ver al papa fue la recompensa que hoy recibieron decenas de miles de sus fieles tras soportar una fría noche de lluvia y viento en el Parque Bicentenario de Quito, donde el pontífice ofició la segunda misa multitudinaria de su viaje por Ecuador.

El comentario general era que valió la pena esperar bajo el aguacero y resistir las ráfagas de viento y las bajas temperaturas, cualquier cosa con tener a Francisco enfrente, en un viaje histórico para los católicos, que son mayoría en este país andino.

“Tuvimos lluvia, pero el sentido es peregrinar y venimos sabiendo que en una peregrinación puede haber lluvia, puede haber sol, puede haber tormentas. Más, sin embargo, la fe de la gente ha sido mas grande que eso”, dijo a Efe el sacerdote de la arquidiócesis de Quito, Richard Ordóñez.

El cura destacó el ambiente de fiesta que se vivió en la ceremonia eucarística y dijo que fue “una alegría encontrarnos con Su Santidad, que nos lleva, sin duda, a Jesucristo”.

Los acordes del tema “Bienvenido” del artista ecuatoriano Damiano, sirvieron para calentar el ambiente en los minutos previos a la misa y también durante el recorrido que Francisco efectuó en el papamóvil antes de iniciar la celebración.

Decenas de personas aguardaban con sus teléfonos móviles listos a que el papamóvil asomara por el costado del templete preparado para la misa. Finalmente llegó el esperado momento y Francisco apareció saludando y repartiendo bendiciones.

Aclamado por los cientos de miles de fieles, entre 800.000 y un millón, según la arquidiócesis quiteña, Francisco se demoró unos diez minutos en recorrer el parque que, asentado en los terrenos del antiguo aeropuerto de la capital ecuatoriana, ocupa una superficie de 125 hectáreas.

Uno de los momentos más emotivos del recorrido ocurrió cuando el papamóvil hizo una parada inesperada junto a una anciana que estaba en silla de ruedas. Varios policías ayudaron a la mujer a acercarse hasta el sumo pontífice, que la bendijo en medio de la emoción de sus cercanos.

Entre los asistentes estaba Sebastián Guarderas, cuya familia regenta un negocio de comida que sirvió el desayuno a los cerca de 1.200 sacerdotes que participaron en la ceremonia.

Satisfecho de sentir “la buena energía” que irradia el papa, que consideró “algo increíble”, Guarderas dijo a Efe que para él, Bergoglio es “de todos los papas, el mas chévere”, pues no solo es sencillo y humilde, sino que “le encanta el fútbol”.

Los fieles aguardaban bajo el sol el inicio de la eucaristía mientras los animadores, desde las tarimas situadas junto al altar de la misa les dirigían mensajes y consignas de recibimiento y bienvenida al papa para hacer mas amena la espera.

Aquí y allá podían verse familias, grupos de amigos, parejas, personas acompañando a enfermos y ancianos y en todos ellos se atisbaba una cierta inquietud por la llegada del sacerdote argentino cuya presencia ha causado tanta expectación en Ecuador.

Ángeles Puente, quien acompañaba a la familia de su marido, dijo a Efe que para ella fue “una gran bendición estar cerca del Santo Padre, alguien que nos bendice tanto, que nos quiere tanto y que, más que nada, es el papa de la juventud”.

Para ella no existen palabras a la hora de definir al papa, “un ser con tanta luz, con tanta bondad y con tanto amor en su corazón”, señaló.

Al término de la misa campal, la última que ofrecerá en Ecuador, Francisco abordó el papamóvil y recorrió las calles de Quito con destino a la Nunciatura, en medio de ovaciones de cientos de personas apostadas en las avenidas.

Francisco mantendrá en la tarde un encuentro con el mundo de la educación en una universidad de Quito, otro con la sociedad civil en la iglesia de San Francisco y cerrará la jornada con una visita a la iglesia de la Compañía de Jesús, de la orden de los Jesuitas.

EFE

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