En medio del escándalo FIFA, Putín defiende a Rusia como sede

La corrupción que sacude la FIFA apunta a poner en duda la sede del próximo campeonato mundial de fútbol. Mientras las discusiones vienen y van, el presidente Putin toma como una política de Estado que se respete la localía ya decidida con anterioridad para su país y fijada para el 2018. Algo similar sucede con Qatar, lugar donde se definió realizar la máxima competencia en 2022.

Las investigaciones que realiza la Fiscalía de los Estados Unidos tienen como secuelas la posible suspensión de los mundiales en Rusia y Qatar. Tal factibilidad incluso es admitida por el auditor de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, Dominico Scala, quien apuntó que dichas adjudicaciones podría ser anuladas en caso de probarse los casos de corrupción que son denunciados.

Aunque parece todo relatado desde una novela policial se precisará probar que tanto Rusia como Qatar lograron la designación por medio de hechos que no condicen con la transparencia. Esa prueba debe ser suficientemente certera para que sea realidad la perdida de las localías, según indican algunos expertos.

Por ahora hay poderes que no se perciben pero que disputan la posesión del balón para que sea realidad una u otra versión, es decir; que ambas naciones no sean sedes o se reconfirmen como lugares de los mundiales 2018 y 2022.

En medio de tejes y manejes se mueven verdaderas montañas de profesionales y las discusiones pasan por los términos financieros, diplomáticos, logísticos y legales. Se sabe que el Comité Ejecutivo de la FIFA es el cuerpo directivo con facultades reales para tomar decisiones de alto impacto, como sería sacar la sede a Rusia, principalmente.

En una situación realmente compleja los debates y juegos de intereses están entrando en un espacio que nunca antes vivió la FIFA. ¿Cómo va terminar el caso? Y. muy pocos pueden asegurar un final, sea cual sea ese final.

Tanto Rusia como Qatar ya han realizado enormes inversiones en la organización del Mundial. Sólo Qatar ya invirtió cerca de US$ 35.000 millones, según se conoció. En tanto, Rusia ya menciona una inversión de US$ 20.000 millones.

Aunque todo debe resolverse dentro de un Congreso de la FIFA, esa asamblea no tiene aún una convocatoria. Aunque algunos sostienen que puede darse antes que finalice el 2015 y otros refieren que se dará en el primer semestre de 2016.

Lo que sí se describe es que el retiro de las sedes tanto para Rusia o Qatar tendrá secuelas de buenos conflictos en la organización internacional. Las posturas bien encontradas (y en medio del cual está el mismo presidente de Rusia, Wladimir Putin) ya dejó entrever que hay una política de sacar a su país la organización del Mundial.

El principal aliado hoy de Putín es el tiempo. Pues el 2018 viene contra reloj y un torneo de dicha envergadura lleva su tiempo de preparación. Además se debe tener en cuenta los acuerdos ya adelantados con los sponsors y que la televisión, que inyecta millones de dólares, no quiere vivir situaciones de zozobra e incertidumbres.

Los posibles lugares que se manejan como probables sedes sustitutas son el Reino Unido y Alemania, aunque en el caso del primero de los mencionados debe tener más estadios.

El tema no es solamente deportivo. Algunos observadores mencionan que la suspensión de los torneos pueden, incluso, conllevar roces diplomáticos, que la misma FIFA hoy no tiene condiciones de aguantar. Más, cuando el mismo Putin llegó a decir que la investigación del Departamento de Justicia de los EE.UU es como un complot de Occidente contra Rusia para sacarlo la Copa del Mundo.

La decisión final tiene una bandera verde. Nadie puede asegurar que va a pasar. Por de pronto, el único que se muestra firme desde un Gobierno es Putín, a quien si juzgamos por sus declaraciones está decidido a sostener la localía a favor de Rusia.

 

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