Riesgos a calidad de información vienen de políticos y medios

Periodista, consultor y exdirector de medios

No sólo el poder político constituye un peligro para la libertad de prensa. El riesgo no viene unicamente del mundo externo. También se genera en el mismo corazón de quienes tienen la responsabilidad de jerarquizar la información, de dar calidad a la libre expresión y de cuidar el derecho de los receptores a recibir información veraz.
Un buen director de medios, un periodista comprometido con su profesión y una ciudadanía alerta deben saber leer los signos peligrosos que se ciernen sobre el derecho a la información. Con razón nos gusta prender la luz roja sobre el poder político en sus deseos de controlar, siempre, a la prensa. Pero pocas veces (por no decir nunca) estamos atentos para corregir actitudes que igualmente estropean la libre expresión y la libertad de prensa, y que parten del mismo seno periodístico.
A veces vemos hechos que aparentemente corren en paralelo, pero que pueden tener un sólo fin: que es la de sacar oxigeno a la prensa y a la opinión pública en general en su derecho de recibir información veraz. Hay visiones que en apariencias son diferentes, como que presuntamente el peligro sobre la calidad de la libertad de prensa sólo viene de afuera, cuando que también tiene relación con actitudes internas desarrolladas dentro de los medios. En definitiva, ambas realidades tienen vínculos directos unas con otras, pues en esencia afectan a la razón de ser de la prensa, que es la verdad.
Esa suma de acontecimientos fóraneos y propios, bien observados, podrá hacer notar que hay un mismo fin en todos, que es influir en la calidad informativa, y por ende se manosea la libre expresión y la libertad de prensa. Con derecho hay quejas porque se escamotea la información pública. Pues eso afecta a la prensa y también a la ciudadanía en general. Empero, no hay el mismo reparo, más bien hay un silencio cómplice y colegiado, cuando la mala praxis que daña la calidad informativa viene de los propios medios.
Para que negarlo, aunque no lo asumen a cara descubierta, siempre hay intenciones de algunos actores políticos de regular la prensa. Hace poco unos diputados lo intentaron, pero luego de la reacción de parte de la opinión pública se vieron obligados a retirar sus proyectos respectivos. Pero igualmente debe decirse que vale la reflexión en que las medidas verdades y las campañas maliciosas, que golpean el derecho a la veracidad de la gente, son nocivas como las mismas censuras públicas, que proyectan los políticos.

Ningún Comentario

Deja un comentario