Decadencia neoliberal y conciencia de su poder, claves del “no” griego

El descrédito de la clase política griega, la declinación de la hegemonía neoliberal, la extensión de la crisis y la conciencia de que un default golpeará más a las instituciones financieras que al pueblo, son las razones que explican el rotundo triunfo del “no” en el referéndum en Grecia, según el académico británico Daniel Ozarow.

Decadencia neoliberal y conciencia de su poder, claves del “no” griego

En conversación telefónica con Télam desde Londres, Ozarow -profesor en la Universidad de Middlesex y coordinador del grupo de investigación Argentina Research Network- dice que el resultado, aunque sorpresivo por su contundencia, no hace más que echar luces sobre aspectos que definen la coyuntura política griega actual y que ya se vislumbraban en la agenda local.

Hay cuatro razones para explicar este resultado, señala el británico, y las enumera. “La primera de ellas es la escasa credibilidad de los medios y los políticos neoliberales, de modo similar al proceso experimentado por Argentina en 2001 -2002, donde la crisis potenció el descrédito de las instituciones del poder como la policía o los medios”.

Luego señala que “tras cinco años de ajustes, pobreza, desempleo y bronca, a un desempleado sin posibilidades de conseguir trabajo, no le importa si el dinero que circule serán dracmas o euros u otra seudomoneda”.

De este modo, Ozarow explica por qué no tuvo efecto en los griegos la “campaña del miedo” que se esforzó en vincular el resultado del referéndum a la permanencia de Atenas en la eurozona.

Por otro lado, prosigue, los griegos están cada vez más conscientes de que “si hay un default los que van a sufrir son las instituciones financieras internacionales”.

En este punto, el británico recuerda que “el 92% de los paquetes de rescate se dedicaron a las instituciones financieras y no llegaron al pueblo. Sólo un 8% se transformó en ayuda, en programas sociales o de bienestar”.

Por último hace hincapié en que los griegos “miran hacia Argentina y Ecuador -que entraron en default- e interpretan que la posibilidad no es tan apocalíptica como lo plantean los medios europeos y los líderes de la Unión Europea (UE).

El golpe, que sin duda será duro, ocurrirá, pero puede durar solo unos meses, explica Ozarow, y establece nuevamente un paralelo con la Argentina, donde -subraya- “hubo una fuerte recuperación, crecimiento económico y redistribución de la riqueza para estimular la demanda interna”.

En resumen, volcados a un nacionalismo, los griegos vieron en el “no” una posibilidad más palpable de resolver los problemas, concluye.

Consultado sobre las perspectivas políticas que abre el resultado, Ozarow no duda en calificar la consulta y el resultado como “un hecho sin precedentes en la historia de la UE que va a dar la confianza al pueblo de Europa y le va a mostrar que si tiene el poder de defenderse políticamente”.

“Tal como en la América Latina de los 80-90, nos dijeron que no hay otra alternativa que la austeridad, los recortes al gasto público, los ataques a los derechos laborales”.

Sin embargo este resultado ofrece a Europa lo que (el politólogo estadounidense Noam) Chomsky denomina “la amenaza del buen ejemplo”.

Este año en Europa hay varias elecciones que atemorizan a los mercados financieros.

“En Irlanda puede ganar el partido de izquierda Sinn Féin, en España crece la posibilidad de que Podemos también gane, es decir se produce algo parecido a la marea roja en América Latina”, dice, aludiendo a la serie de gobiernos progresistas que formaron un bloque en el subcontinente en la primera década del siglo XXI.

Esto explica también los enormes recursos destinados a promover la opción “sí” por “los grupos de poder europeos” señala este doctor en Sociología, escritor y periodista.

Entre los efectos políticos, Ozarow destaca el fortalecimiento del gobierno griego, que -subraya- “dice que quiere seguir negociando con la troika y exige un nuevo paquete de rescate de 29.000 millones de euros, pero sin las condiciones duras que le viene imponiendo la troika”.

El resultado le da aire al primer ministro Alexis Tsipras, que persiste en su negativa a recortar los sueldos públicos y jubilaciones, así como tampoco acepta un aumento del IVA en medicamentos y productos de primera necesidad y en las islas del Egeo.

A este fortalecimiento había que agregar, explica Ozarow, que la troika -como se denominaba al Banco Central Europeo, el FMI y la Comisión Europea (CE)- está además dividida. No pueden llegar a un acuerdo sobre qué exigirle a Atenas.

En este punto, el británico hace una proyección sobre el eventual escenario: “Si la troika no se pone de acuerdo, si no llega el dinero que Grecia necesita, los bancos no van a tener la plata para que funcione el sistema financiero. Sin euros, el Banco Central Griego podría no tener otro remedio que imprimir alguna moneda paralela para que la economía siga funcionando y esto aumentaría la posibilidades de la salida del euro”, explica.

En este punto, aclara que legalmente el tema ofrece vericuetos complicados. “Es muy cuestionable si un país puede salir de la eurozona. No está contemplado dentro de los tratados de la UE porque el euro fue concebido como una moneda permanente”.

Entonces, Grecia podría ser dejada en un limbo usando la moneda paralela mientras está técnicamente fuera del euro, señala y dice que en todo caso “pase lo que pase, lo que si estoy seguro es que la troika debe condonar una parte de la deuda griega.

“Hasta el FMI reconoció que la deuda griega (170 % del PBI) es insostenible porque los organismos financieros hicieron proyecciones en el 2010 demasiado optimistas sobre el crecimiento griego”.

Por último, Ozarow hace una reflexión: “Los teóricos neoliberales nos piensan (a los sujetos) como agentes económicos, como consumidores y trabajadores que respondemos en el campo económico y no tenemos la capacidad de responder en el campo social y político junto a otros seres humanos en redes solidarias, etc.

“En Argentina (2001 2002) hubo resistencia y creatividad. El pueblo se unió, la clase media en caída libre, obreros, desempleados, enfrentaron la crisis en Asambleas barriales y populares, clubes de trueque, recuperación de empresas, para decidir cómo distribuir los recursos del barrio, y cómo apoyar a los más perjudicados y hacer exigencias sobre políticas publicas. Este fenómeno se vislumbra en Grecia también”, concluye el investigador. /Télam

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