Colombia, retrato de una “tragedia ambiental silenciosa”

Los ataques guerrilleros a la infraestructura petrolera en Colombia no solo generan pérdidas económicas en un país cuyas exportaciones dependen en más del 50 % de los hidrocarburos, sino que constituyen una “tragedia ambiental silenciosa”, dijo hoy la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP).

“Las (guerrillas) FARC y el ELN son los mayores responsables de la mayor tragedia ambiental relacionada con los hidrocarburos que se tenga conocimiento”, dijo a periodistas en Bogotá el presidente de la ACP, Francisco Lloreda.

La magnitud de estos derrames es 15 veces superior al accidente ocurrido en Alaska en 1989 cuando el buque petrolero Exxon Valdez encalló y derramó 261.000 barriles en el océano Pacífico, lo que afectó más de 2.000 kilómetros de la costa de Long Beach (California) y se constituyó en la peor tragedia ambiental de EE.UU. hasta entonces, explicó.

En el mejor de los casos, alertó Lloreda, la recuperación de la vegetación, cuerpos de agua, flora y fauna afectada por el derramamiento de crudo tarda entre 15 y 20 años.

“Existe una gran incoherencia entre lo que las FARC y el ELN pregonan en defensa del medio ambiente. También una gran incoherencia entre el discurso de defensa de la población más pobre”, que es la más afectada por los atentados que ejecutan, agregó Lloreda.

Las declaraciones del presidente de la ACP se dan luego de que en junio pasado las FARC atentaran varias veces contra el oleoducto Transandino en el suroeste del país, lo que según el Ministerio de Ambiente dejó una mancha de 20 kilómetros de crudo que contaminó ríos de la zona y llegó al Pacífico, cerca de la frontera con Ecuador.

El derramamiento de crudo causa alteración y destrucción de la capa vegetal y del agua, riesgo a la salud, así como afectación a las actividades productivas y de subsistencia, entre otras, sostuvo el Ministerio de Ambiente.

Lloreda afirmó que en 2014 el equivalente a un 3 % de la producción anual de crudo se dejó de producir por los atentados y un 1 % a causa de los hurtos.
Denunció además que entre enero y junio de este año, según informaciones de la ACP, la estatal Ecopetrol y el Ministerio de Defensa, se han presentado 49 atentados guerrilleros a infraestructura petrolera.

El 88 % de los atentados fue de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que negocia un acuerdo de paz con el Gobierno desde 2012, y el 12 % del Ejército de Liberación Nacional (ELN), acotó.

Los departamentos más afectados son los sureños Putumayo (25 ataques) y Nariño (12), así como Norte de Santander (noreste, 8) y Casanare (este, 2).

En cuanto al hurto, entre 2002 y lo corrido de 2015 la delincuencia ha robado 9,3 millones de barriles, de los cuales 6,5 millones fueron derramados.
“El 70 % se vierte en el ambiente, el 20 % se utiliza para la refinación de coca y el 10 % para minería ilegal”, aseveró Lloreda, quien afirmó que a diario se roban 1.300 barriles de petróleo en el país.
Además, en lo corrido del año las autoridades han neutralizado 345 válvulas ilegales, 114 refinerías ilícitas, 78 artefactos explosivos y 41 acciones de los grupos armados.

Según la ACP, la subversión empezó a atacar la infraestructura petrolera en 1986, cuando inició operaciones el oleoducto Caño Limón-Coveñas, de 780 kilómetros de longitud y que transporta crudo al puerto de Coveñas, en el Caribe colombiano, desde el departamento de Arauca, en la frontera con Venezuela.

EFE

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