Alemania cierra otra central nuclear

La central atómica de Grafenrheinfeld, la más antigua en funcionamiento en Alemania, suspendió el pasado sábado definitivamente su actividad dentro del plan diseñado por el Gobierno tras la catástrofe de la planta japonesa de Fukushima y que fija para 2022 el apagón nuclear total en el país.

Grafenrheinfeld, gestionada por E.ON, llevaba 33 años en funcionamiento y es la primera central que cierra en la segunda fase de esta estrategia energética, aprobada en 2011 por la canciller alemana, Angela Merkel, tras ratificar el compromiso adquirido una década antes por su antecesor, el socialdemócrata Gerhard Schroeder.

Las ocho plantas cuya clausura provisional se anunció tras la catástrofe de Fukushima nunca mas volvieron a ser conectadas a la red.

La de Grafenrheinfeld, que suministraba en torno al 11,5 % de al energía consumida en Baviera, estado federado del sur en el que se encuentra, será la novena instalación cancelada.

Cierra seis meses antes de la fecha establecida, según E.ON ante la falta de rentabilidad económica por los impuestos a su actividad.

Las ocho plantas restantes deberán ser desconectadas para el año 2022 y está previsto que el siguiente cierre afecte a Grundremmingen B, a finales de 2017.

“Fuera. Se acabó. La central de Grafenrheinfeld se desconecta de la red. Un motivo de felicidad, aunque todavía deben apagarse ocho centrales”, recordaron los diputados de Los Verdes en su cuenta en la red social Twitter.

En un comunicado, la organización ecologista Greenpeace calificó el cierre de la planta de “gran éxito” del movimiento antinuclear y de un “hito para la transición energética”.

El reto es ahora, destacó esta ONG, afrontar las toneladas de residuos nucleares que deja en herencia la central y que deben ser almacenadas de manera segura durante miles de años.

Para compensar el cierre de las nucleares, la política energética alemana se centra en el fomento de las energías renovables.
EFE

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