México reflexiona sobre la naturaleza de la violencia en Cuatrienal de Praga

Una reflexión sobre la naturaleza de la violencia y el daño ecológico al planeta ha sido la propuesta de México en la Cuatrienal del Praga 2015, el certamen de escenografía más prestigioso del mundo, que concluye hoy.

México reflexiona sobre la naturaleza de la violencia en Cuatrienal de Praga

La luz, el sonido y una nube artificial de vapor de agua y nitrógeno ocupan el espacio escénico para simbolizar la violencia y esa naturaleza maltratada por el consumismo exacerbado.

La muestra “La nube ‘in vitro” pretende con esos pocos mimbres captar la atención del espectador durante siete minutos, en los que la evolución de ese fenómeno meteorológico se acompaña del sonido de armas de fuego.

Y esos sonidos de disparos se transforman hasta parecer efectos meteorológicos, convirtiendo la realidad de la violencia que sufre el país norteamericano, y muchos otros lugares del planeta, en algo natural.

Mientras, un nube artificial nace y se somete a los vaivenes del tiempo, demostrando también lo frágil que pueden llegar a ser esos elementos del paisaje celeste.

Es la primera vez que el país norteamericano acudió al prestigioso foro con una creación especial, que en esta ocasión responde al tema “Clima, música y política” propuesto por los organizadores de la Cuatrienal.

El certamen ha ofrecido la posibilidad de visitar los pabellones nacionales de más de 60 países participantes, en un viaje por las últimas tenencias en arte escénico.

México participa en esta cita praguense desde 2003 y este año su propuesta une la iluminación de Philippe Amand, la partitura de creador sonoro Jorge Verdín y la recreación científica de la nube de Raúl Mendoza.

“México vive una situación particular de violencia”, explicó a Efe Eduardo Bernal, comisario de la muestra mexicana.

Por eso, agregó, es importante preguntarse sobre si esa violencia es un fenómeno natural o artificial, una creación humana que puede modificarse.

Bernal lamentó que “la violencia también se naturaliza” y apeló a recorrer el camino inverso, el de la “artificialización de la violencia, para que no devenga una cosa natural”.

En el aspecto formal, Jesús Hernández, el segundo curador de la muestra, explicó la necesidad que tiene el teatro hoy de reflexionar sobre “qué es la ficción, qué es la realidad, o qué es lo natural. Y si lo natural es artificial”.

Se ha tratado asimismo de abordar la “intangibilidad del espacio escénico y la posibilidad de una escenografía y una construcción de espacio invisible”, en el que sobren las palabras, añadió el experto.

“¿Hasta qué punto la palabra es necesaria para transmitir algo al espectador en el mundo de la escena?”, se plantea Hernández.

Y concluye: “Hay posibilidad de hacer teatro sin la palabra”.

Para que esa propuesta no sea demasiado abstracta, la pieza representada enlaza con dos mensajes que percuten en el interior del hombre de hoy: el cambio climático y la lacra de la violencia.

En cuanto a la conciencia ecológica, Susana Peralta, ingeniera de la nube artificial, defiende que ese fenómeno es un buen símbolo para reflejar el daño que hacemos a nuestro planeta.

Además de la muestra, México presentó las aportaciones de doce creadores de escenografía, a través de mensajes de tres minutos grabados en vídeo, y una selección de tres de sus obras.

 

Gustavo Monge –  EFE

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