Los transexuales indios no pasan de la anécdota un año después de ser legales

Un año después de que el “tercer género” fuera legalizado en la India, los transexuales celebran tener el primer rector de una universidad, un avance que, sin embargo, no pasa de la anécdota porque siguen sin poder optar a empleos públicos y en las aulas ni siquiera saben dónde sentarles.

Los transexuales indios no pasan de la anécdota un año después de ser legales


El reconocimiento por el Tribunal Supremo indio de un “tercer genero” junto al masculino y femenino abrió hace un año para ellos una puerta a la esperanza, aunque eso no ha cambiado cosas como en la India aún se mantengan leyes por las que se puede castigar la homosexualidad.

“Mi lucha vital es ahora historia y veo al resto de la sociedad como un amigo. Mi lucha acaba hoy”, declaró a Efe Manabi Bandopadhyay, rectora desde hace unos días de la universidad femenina Krishnagar en el estado oriental de Bengala.

El reconocimiento en un puesto que ocupa por primera vez un transexual en la India después de décadas de discriminación hace que Manabi a sus 50 años se sienta “una mujer de principio a fin”.

Ya queda atrás el pasado como Somnath Banerjee, el chico reprendido cuando se vestía de mujer y al que sus padres enviaron al psicólogo, que hace doce años cambió de sexo y de nombre.

El logro “no es solo importante en la India, sino también en todo el mundo para los transexuales”, porque aunque sea todavía “anecdótico en la sociedad india, es una señal de humanismo en todo el mundo”, aseveró la rectora, de 50 años.

De acuerdo con el último censo de 2011, en la India hay medio millón de transexuales, una gota en medio del océano de más de 1.250 millones de habitantes del segundo país más poblado del planeta.

“Pero hay muchos más que no están incluidos”, comenta a Efe Anjan Joshi, de la organización Space en Nueva Delhi, un colectivo de gais y lesbianas que ayuda y asesora a los diversosexuales.

Condenados en muchos casos “a vivir de la prostitución, lo que conlleva malvivir en la calle y contagiarte enfermedades sexuales”, de poco sirve todavía este reconocimiento, lamenta el representante de esta entidad de apoyo a homosexuales, bisexuales y transexuales.

“Si desde niño estás discriminado, te rechazan tus padres, te quedas solo, sin una educación con la que poder acceder a un buen trabajo, tienes muchas posibilidades de acabar en la calle, de donde muchas veces les recogemos muertos”, relata Joshi.

Cuando se le pregunta por el caso de Manabi, Simra, transexual delhí de 23 años, sonríe diciendo a Efe que “es muy beneficioso”, aunque al poco la sonrisa se le borra al recordar que tuvo que recurrir a la educación a distancia porque “tenía miedo” de seguir en la escuela: “no te respetan”, dijo.

Estilista en un salón de belleza, Simra espera que este caso sirva de ejemplo, aunque sabe que será complicado lograr un amplio reconocimiento social hacia quienes han cambiado de sexo mientras en la India “artículos como el 377 sigan vigentes”.

Este artículo del Código Penal indio data de 1860, de época colonial británica, y aunque no dice nada explícitamente sobre actividades sexuales, la expresión “contra el orden de la naturaleza” se emplea para penalizar comportamientos que se consideren socialmente reprobables.

Prema, transexual de 24 años, voluntaria de una organización no gubernamental, piensa que “van a tardar mucho en quitar el 377, pero si lo hacen”, personas como ella tendrán de verdad “un espacio para vivir en la sociedad” sin temor a que su comportamiento sexual pueda ser castigado.

El Tribunal Superior de Nueva Delhi consideró nulo el artículo, pero posteriormente el Tribunal Supremo de la India revocó esta decisión y declaró ilegales las relaciones homosexuales.

“La Policía lo utiliza para crearnos problemas. Si los chicos nos molestan, los policías nos dicen que tenemos la culpa, que les provocamos sexualmente”, asegura Prema a Efe.

El año pasado Padmini Prakash se convirtió en el primer presentador transexual en un canal de televisión indio un 15 de agosto, simbólicamente el día en que el país celebra su independencia.

En 2000, India tuvo su primer alcalde transexual, Kamla Jaan, mientras que el primer parlamentario travesti, Shabnam “Mausi” Bano, se remonta a 1998 en el estado central de Madhya Pradesh.

El nombramiento ahora de la primera rectora del “tercer género” “nos enseña que si luchamos contra los problemas, podemos llegar a ser algo en la vida. No deberíamos perder la esperanza”, concluye Prema.

 

Luis Ángel Reglero – EFE

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