Argelia, esperanza de Túnez para salvar una temporada turística arruinada Nacera Ouabou

Muchos argelinos, sin miedo, parecen dispuestos a ocupar los hoteles de Túnez que los turistas extranjeros han abandonado en masa tras el atentado que el pasado viernes segó la vida de 38 extranjeros en una playa de Susa.

Noticias esperanzadoras para un sector que ha sufrido un brutal golpe, que supone el 15 por ciento del PIB tunecino y representa un factor clave para la estabilidad política futura de un país que llena parte de sus arcas con el dinero que dejan cada año los seis millones de turistas que lo visitan.

“Tenemos muchas reservas con destino a Túnez, que varían entre Hamamet y Susa”, explicó a Efe Amin Gharbi, propietario de la agencia de viajes “Access Tourisme”, que ofrece estancias en el país vecino con precios muy atrayentes.

“En nuestra agencia hay 500 personas inscritas. Hasta el momento hay solo una familia que anuló su viaje a Túnez y lo cambió por otro destino”, agregó.

Al Gharbi asegura que los programas no se han cambiado y que los paquetes se ofertan con los mismos precios para un destino que, a los ojos de los argelinos, es como para los europeos viajar a la costa azul.

Túnez ofrece mejores infraestructuras y servicios, y mayores libertades para un país, Argelia, rico en petróleo pero con una sociedad postsocialista de clase media que subsiste gracias a su amplio funcionariado y a los subsidios del Estado.

Como tradicional destino para estos argelinos, semanas antes del atentado del viernes, la ministra tunecina de Turismo, Salma Ellouni, ya expresaba su confianza en que los vecinos salvarán una temporada ya golpeada por el primer atentado, el que en marzo mató a 22 turistas occidentales en el museo El Bardo.

Al Gharbi es, no obstante, precavido, y advierte que la imagen será más exacta en la última semana de Ramadán, ya que los argelinos “son conocidos por reservar en el último momento”.

“Es verdad que ahora hay un parón en la demanda de Túnez si se compara con años anteriores, pero los argelinos tienen la costumbre de reservar a la última hora del Ramadán”, afirmó.

Las alternativas son otros países musulmanes como Egipto, con el balneario de Sharm el Sheij como destino favorito, y Turquía, donde los argelinos prefieren la región de Antalya, aunque hay también quien opta por Mallorca o las costas del cercano Levante español.

En las redes sociales, los internautas argelinos también han comenzado a movilizarse para promover aún más Túnez, destino habitual, y convertirlo en la opción vacacional estrella de esta temporada en respuesta a la estampida de los occidentales.

“Vamos invadir las playas de Túnez después del Aid (fiesta que maraca el fin del Ramadán) porque somos un pueblo unido” o “los turistas occidentales se van y nosotros les reemplazamos” son algunos mensajes publicados por los internautas argelinos que se puede leer en la red social Facebook.

Son muchos los mensajes que los argelinos dejan de mostrar su apoyo y solidaridad con los tunecinos tras el atentado que impactó al corazón el turismo, sector clave de la economía del país norteafricano.

“No llores, querida Túnez, por la salida masiva de turistas occidentales, tus vecinos argelinos llegarán en millones justo después del Ramadán”, asegura la agencia de Al Gharbi en una de sus páginas de publicidad en esa red social.

Aunque siempre hay quien se deja vencer por el miedo y recuerda que el grupo terrorista Estado Islámico (EI) ha prometido llevar la yihad al pequeño país vecino.

“Ni gratis, nadie viajará este año ahí ya que Daesh (acrónimo en árabe del EI) prometió otros atentados contra los turistas”, comentó una persona en esa misma publicación.

En tres semanas, Túnez sabrá si vence la solidaridad regional o prevalece el miedo mundial.

 

Nacera Ouabou  – EFE

Ningún Comentario

Deja un comentario