Los paraguayos han demostrado en esta Copa América que juegan con espíritu guerrero, pero ¿cuál ha sido el secreto para haber ganado en los penaltis a Brasil o empatado con Argentina?

“La actitud no se negocia”, es el lema que ha inculcado el seleccionador Ramón Díaz, un argentino que ha logrado en seis meses en el cargo tocar la fibra de un conjunto que venía de un profunda depresión que le llevó a perderse el Mundial del 2014.

Ante Brasil, la Albirroja no se abatió, a pesar de ir perdiendo 1-0 desde el minuto 15, cuando Robinho culminó una notable jugada colectiva.

En la segunda parte, echaron sus cartas al balón parado y lograron igualar por una mano infantil dentro del área del defensa Thiago Silva.

Derlis González, el atacante más talentoso de los paraguayos, ejecutó el penalti con aplomo y clase en el 72.

“Hay que felicitar a Paraguay, porque incluso recibiendo un gol no se ha salido del partido. Hicieron un partido sólido”, manifestó Miranda, el capitán brasileño.

El seleccionador Dunga lo explicó a su manera. Aunque matizó que no era “disculpa ni atenuante”, dijo que un supuesto virus debilitó a quince de sus jugadores en la víspera de los cuartos de final.

Pero lo que Dunga quizá no tuvo en cuenta es que Paraguay también tenía razones de preocupación, sobre todo por la importante baja del medio creativo Néstor Ortigoza, que no jugó ante Brasil por un desgarro muscular.

El espíritu de esta selección cobija a jugadores en el último tramo de sus carreras pero con mucha experiencia internacional.

El delantero Nelson Haedo Valdez, nombrado el mejor del partido, es uno de esos guerreros más respetados junto a Roque Santa Cruz, Paulo da Silva y Justo Villar.

Todos ellos rebasan la treintena y juegan en equipos de segunda fila, pero suman varios mundiales y ediciones de Copa América.

“Lo que nos hace grandes a los paraguayos es eso. Un paraguayo nunca se rinde. Lo demostramos ante Argentina, que íbamos perdiendo 2-0, nos pasaban por encima en el primer tiempo y, en cambio, en el segundo tiempo, remontamos”, puntualizó Haedo Valdez.

El atacante citó el debut de la Copa América, el 13 de junio, como el gran ejemplo del carácter de la selección, que suple sus carencias técnicas con fortaleza psicológica y disciplina táctica.

El mal momento en el que llegaron a la Copa América también sirvió de acicate. Las críticas recibidas fueron más una motivación que un factor de desestabilización.

Los jugadores recordaron a cada trayecto de Paraguay estaba “callando a muchas bocas”.

“Se gana la credibilidad habiendo jugado contra Argentina, Uruguay y Brasil. Ninguno nos pudo ganar”, dijo ‘el Pelado’ Díaz, cuyo trabajo fue cuestionado por el expoertero José Luis Chilavert.

Desde el empate con Argentina (2-2), la Albirroja derrotó a Jamaica (1-0) y empató con Uruguay (0-0).

Suficiente para acabar segunda del grupo B y medirse en cuartos con Brasil, selección a la había vencido en la anterior Copa América en la misma fase e instancia extrema, los penales.

“No es igual. Esta vez la merecimos más que en el 2011. Hicimos un partido muy bueno y no merecíamos perder”, declaró Nelson Haedo Valdez, uno de los que sacaron pecho anoche.

“En la Copa América pasada no ganamos un partido y llegamos a la final”, recordó el arquero Villar.

 

Antonio Torres del Cerro – EFE

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