Desafíos para una reforma tributaria y distribución de ingresos justa

En la edición N°31 de Economía y Sociedad, Julio Ramírez resalta que es eminentemente necesario mejorar la calidad del gasto social. Gasto que está compuesto por pequeños gastos corrientes, de los cuales una gran parte corresponden a salarios. Por ello es necesario reorientar dichos gastos hacia inversiones productivas e infraestructura para que se logre disminuir la marcada desigualdad de ingresos.

Los sistemas tributarios latinoamericanos enfrentan tres retos básicos:

  • El de suficiencia: Recaudar más.
  • El de distribución: Recaudar en forma más equitativa.
  • El de eficiencia: Recaudar en forma menos distorsionante desde el punto de vista de la actividad productiva.

Históricamente estas reformas han enfrentado fuerte resistencia de las élites que concentran el poder político, la propiedad de la tierra y los otros medios de producción. Las reformas fiscales realizadas en el Paraguay han logrado, en su momento, formalizar la economía e incrementar los ingresos tributarios pero como partieron de una base extremadamente baja, no fueron suficientes para lograr un efecto distributivo de los ingresos. Paralelamente, se dio un proceso de politización de la asignación de los recursos del presupuesto, destinados sobre todo a salarios y otros gastos corrientes para financiar la estructura de un Estado ineficiente.

Si bien es cierto que los impuestos son regresivos en todos los países de Latinoamérica, el Paraguay se encuentra en la peor situación porque las recaudaciones del IVA representan aún el 53,88% de los ingresos tributarios. Del total del IVA, solamente el 3,6% corresponde al IVA del sector agropecuario que, a su vez, constituye apenas el 1,95% del total de impuestos recaudados.

Si al IVA se le suma el impuesto selectivo al consumo, que representa el 10,32% del total, se llega al 64,2% de impuestos indirectos. Por otra parte, el 90%del impuesto a la renta, que representa el 20,8% de los tributos, es aportado por las actividades industriales, comerciales y de servicios y solo el 7,7% por el sector agropecuario.

.Los objetivos de suficiencia, distribución y eficiencia pueden ser logrados únicamente rompiendo esta estructura mediante el incremento de la recaudación en los sectores que pagan impuesto a la renta.

.Los objetivos de suficiencia, distribución y eficiencia pueden ser logrados únicamente rompiendo esta estructura mediante el incremento de la recaudación en los sectores que pagan impuesto a la renta.

Los objetivos de suficiencia, distribución y eficiencia pueden ser logrados únicamente rompiendo esta estructura mediante el incremento de la recaudación en los sectores que pagan impuesto a la renta. El camino más corto y menos costoso es apuntar a los sectores con dinámicas elevadas en los últimos años, que han contribuido escuetamente a los ingresos tributarios en el Paraguay. Muchos de esos beneficios de años anteriores fueron reinvertidos y han generado más ganancias que esos sectores han venido acumulando.

Son estas ganancias de rentas que no han tributado durante los años del boom agrícola y ganadero las que el Estado busca recaudar, aunque sea una parte, mediante el impuesto a la exportación de granos. De hecho, resulta inconcebible que el sector agropecuario esté contribuyendo apenas US$ 60 millones anuales de impuesto a la renta.

Un cálculo rápido indica que este sector debería estar contribuyendo aproximadamente un 20% del IRACIS, lo que en términos monetarios debería ser unos US$ 140 millones. Por ello se justifica el impuesto a la exportación de la soja, que es un impuesto fácil y poco costoso de administrar. Lógicamente, el impuesto deberá cobrarse solo en periodos en que las cosechas no arrojen pérdidas, lo que se podrá administrar fácilmente con decretos del Poder Ejecutivo.

No sería recomendable distribuir los recursos a más de tres sectores por la dispersión que ello podría producir en los resultados de los programas.

No sería recomendable distribuir los recursos a más de tres sectores por la dispersión que ello podría producir en los resultados de los programas.

Es sumamente importante que estos recursos extra sean invertidos en:

  1. Infraestructura rural básica, incluyendo caminos rurales;
  2. Tecnología que permita a la agricultura familiar campesina integrarse al mercado y a las cadenas productivas;
  3. Reducción del impacto ambiental negativo producido por la agricultura y la ganadería empresariales.

No sería recomendable distribuir los recursos a más de tres sectores por la dispersión que ello podría producir en los resultados de los programas. Pero sí la fuerte participación privada, ya que instituciones oficiales como el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) no tienen capacidad de ejecución ni de manejo de grandes recursos, como lo demuestra la administración de los US$ 50 millones de dólares de los bonos soberanos que deberían ser utilizados para mejorar la infraestructura de los productores agropecuarios, pero que están prácticamente parados.

Así como fue aprobado, el Impuesto a la Renta Personal no funciona como un instrumento recaudador progresivo. Las posibilidades de deducción y la falta de la declaración de bienes hacen que el impuesto sea un mero proceso contable, sobre todo para las personas de ingresos elevados.

Así como fue aprobado, el Impuesto a la Renta Personal no funciona como un instrumento recaudador progresivo.

Así como fue aprobado, el Impuesto a la Renta Personal no funciona como un instrumento recaudador progresivo.

También se pueden buscar mecanismos para implementar el IVA de manera diferenciada, como en otros países. La idea aquí es que se mantenga el IVA para los sectores con menores ingresos y se aumente por niveles de consumo o bienes para los de mayor ingreso. Esta modalidad de aplicación del IVA, por más complicado que parezca, será más eficiente a medida que los sistemas de recaudación mejoren.

Lograr un impacto distributivo del sistema fiscal en su conjunto depende del efecto de los subsidios a los consumos o a la producción de ciertos bienes. Por ello, en primer lugar será necesario revisar las exoneraciones orientadas a las grandes inversiones para evaluar el efecto de dichos mecanismos en el empleo y en los ingresos de la población y saber si ese beneficio compensa suficientemente las pérdidas causadas por el no cobro de los impuestos. Por otro lado, urge implementar subsidios productivos a los sectores de las micro, pequeñas y medianas empresas urbanas y rurales, considerando la fuerte incidencia de éstas en la generación de empleo no especializado y en la reducción de la pobreza.

Por último, es eminentemente necesario mejorar la calidad del gasto social. Los mismos hoy día, están fuertemente compuesto por gastos corrientes, de los cuales una gran parte corresponden a salarios. Por ello es necesario reorientar dichos gastos hacia inversiones productivas e infraestructura para que se logre disminuir la marcada desigualdad de ingresos.

Julio Ramírez

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