Cinco puntos para entender la negociación sobre el programa nuclear de Irán

Los ministros de Exteriores de seis grandes potencias y de Irán se reúnen a partir de mañana en Viena para alcanzar un acuerdo duradero que ponga fin a 13 años de disputa nuclear con la República Islámica.

Cinco preguntas y respuestas para entender lo que está en juego en estas negociaciones.

1.- ¿Cuál es el problema?

Irán desarrolló entre 1984 y 2002 actividades nucleares clandestinas. La comunidad internacional teme que ese país pueda hacerse con armas nucleares. En doce años de investigaciones, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) no ha podido dar garantías de que las ambiciones nucleares de Teherán persiguen solo fines exclusivamente pacíficos. El OIEA demanda más cooperación de Irán para esclarecer sus dudas, incluyendo acceso a instalaciones y a ingenieros nucleares, lo que Teherán rechaza. Estados Unidos e Israel nunca han descartado un ataque militar para neutralizar el programa atómico de Irán, cuyos líderes llaman a EEUU “el gran satán” y que amenazan con la destrucción del Estado judío.

2.- ¿Por qué se ha prolongado tanto tiempo el conflicto sobre el programa nuclear de Irán?

Las dudas sobre el programa nuclear de Irán surgieron cuando se reveló en 2002 la construcción, no declarada, de una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz y la de un reactor de agua pesada en Arak. Ambas plantas podrían generar combustible nuclear (uranio y plutonio) que tiene también aplicaciones militares. A partir de 2003, Teherán accedió a someterse a las inspecciones del OIEA, pero las relaciones se enfriaron cuando en 2005 llegó al poder el conservador Mahmud Ahmadineyad.

En 2006, la Junta de Gobernadores del OIEA denunció a Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU por su falta de colaboración. El Consejo ha impuesto cuatro rondas de sanciones a Teherán. Pero la victoria del moderado Hasán Rohaní en las elecciones presidenciales de 2013 abrió una inesperada oportunidad para buscar una salida diplomática a la disputa. El pasado 2 de abril, Irán y el denominado Grupo 5+1 (EEUU, Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania) anunciaron en Lausana (Suiza) una serie de principios para un acuerdo final.

3.- ¿Cuáles son los principios de Lausana?

Este acuerdo estipula limitaciones al programa nuclear iraní, con una duración de entre 10 y 25 años. El número de centrifugadoras de enriquecimiento se reduce de 19.000 a unas 6.100 unidades y la cantidad de uranio enriquecido no deberá superar los 300 kilos. La instalación subterránea de Fordó deberá ser convertida en una centro de investigación científico nuclear pero no almacenará material fisible. Irán se compromete a permitir inspecciones más amplias y sin aviso previo del OIEA en cualquier instalación nuclear. El reactor de agua pesada de Arak deberá ser remodelado. A cambio, se eliminarán las sanciones internacionales contra Irán.

4.- ¿Qué diferencias obstaculizan un acuerdo final?

Sobre todo las diferencias en cuanto al alcance de las inspecciones del OIEA en Irán, incluido en instalaciones militares, lo que Teherán sigue rechazando. Además, se discute cómo y de qué forma se levantarán las sanciones. Teherán exige un levantamiento instantánea y completo en el caso de firmar un acuerdo final. Las potencias dicen que solo puede haber un alivio de forma gradual y de acuerdo al cumplimiento de lo acordado. Aparte de las dificultades técnicas que conllevan diseñar un acuerdo, EEUU tiene que hacer frente a las críticas y presiones políticas de sus aliados. como las monarquías árabes del Golfo Pérsico, especialmente Arabia Saudí. Israel, otro estrecho aliado, también desconfía de Irán y teme que se acabe aceptando lo que califica como un “mal acuerdo”.

5.- ¿Qué puede a pasar en los próximos días?

Pese a las diferencias que separan a las partes, los negociadores reconocen que hay avances y que las posiciones se van acercando. No obstante, nadie quiere excluir un fracaso. Al mismo tiempo, los dos principales actores, EEUU e Irán, se enfrentan a las críticas de sus propios “halcones”. Si no se logra un acuerdo, el presidente estadounidense, Barack Obama, podría salir debilitado. Además, puede usar sus poderes ejecutivos solo para levantar ciertas sanciones, para eliminar el resto, necesita el visto bueno del Congreso. La posición de Rohaní en Teherán también corre peligro de debilitarse por las críticas de los “halcones” iraníes, que consideran cualquier acuerdo con Occidente una derrota.
EFE

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