Denuncian deforestación en tierras de indígenas no contactados

La comunidad de Cuyabia, en el Chaco paraguayo y en cuyas tierras residen grupos de indígenas ayoreo no contactados, padece la “deforestación continua” por parte de las once empresas agroganaderas que la rodean, denunció hoy a Efe Maximiliano Mendieta, abogado de la comunidad.

Las tierras pertenecen al territorio ancestral del pueblo indígena ayoreo y ocupan una extensión total de 25.000 hectáreas, que son utilizadas para el tránsito de grupos de nativos en aislamiento voluntario, según evidencian los rastros encontrados en la zona, como las huellas o los huecos dejados en árboles para extraer miel, explicó Mendieta.

Cerca de 11.000 de estas 25.000 hectáreas están siendo ocupadas por las 20 familias de ayoreos que ya fueron contactados de la comunidad Cuyabia, que desarrollan en el terreno sus prácticas culturales tradicionales, como la caza o la recolección de la planta del caraguatá, de la que las mujeres indígenas extraen fibras vegetales para tejer artesanías.

El resto de las tierras están en disputa con las once empresas agrícolas y ganaderas, en su mayoría de propietarios brasileños, franceses o uruguayos, que ocupan estos terrenos, sobre los que ostentan títulos de propiedad.

Mendieta denunció que estas empresas están deforestando la zona, en “clara violación” de las leyes ambientales, que les obligan a conservar un 25 % de la masa boscosa, y amenazando a los indígenas no contactados, que utilizan los bosques como refugio.

Para determinar con claridad los límites de las 25.000 hectáreas que pertenecen a los indígenas, el pasado miércoles se inició la mensura judicial del terreno, un hecho que Mendieta consideró un “importante avance” fruto de “la movilización de la comunidad indígena”.

Las 25.000 hectáreas de la comunidad ayoreo de Cuyabia fueron vendidas de forma irregular en 2012 por 1.250 millones de guaraníes (unos 255.000 dólares) y están ubicadas en el distrito de Mariscal Estigarribia, departamento de Boquerón, en el Chaco paraguayo.

EFE

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