Paraguayito Estaciona

Hace meses que todas las mañanas cuando llevo a mi hija de tres años al colegio, me encuentro con la vereda de 25 de Mayo casi Perú bloqueada por una camioneta del programa “Cuestión de Peso” que tapa completamente la misma, obligando a todos los transeúntes a bajar a la calle para poder circular. 25 de Mayo a esa altura es el final de una bajada pronunciada que parte de Curupayty y donde los vehículos circulan a gran velocidad. No hay visibilidad para saber si se puede pasar hasta que uno asoma la cabeza, y en cualquier momento ocurrirá un accidente por causa de esto. Todas las mañanas, también, cuando llevo a mi hija a lo de su abuela para que la cuide, sólo a unas cuadras de allí, me encuentro con el garaje bloqueado por algún vehículo, ya que es una zona de laboratorios médicos y pareciera que hacer trámites de este tipo es más importante que respetar el derecho de los frentistas. Descontando esto tenemos a la plaga de los cuidacoches con quienes ya hemos hablado y les hemos pedido por favor que no permitan que estacionen en ese lugar, pero quienes no respetan esto e inclusive invitan a los conductores a estacionar tapando dicho garaje, con la excusa que en general nadie utiliza durante el día (pista: no es excusa).

La verdad es que estos dos ejemplos son sólo una mancha más al tigre de la mala educación, falta de civismo, falta de respeto, y nulo valor que la gente da a los derechos de los demás. Es obviamente una de las tantas situaciones similares a las que sumamos no respetar las filas en oficinas públicas, subirse a ascensores en dirección contraria a la que deseamos ir, construir estacionamiento en veredas (donde por reglamentación está prohibido), tirar latas a la calle o la basura al raudal, bloqueas bocacalles, utilizar motocicletas sin casco, o el automóvil sin cinturón de seguridad, conducir ebrios, etc.

Vivimos en un país donde aparentemente sólo importa uno mismo, en un sálvese quien pueda donde los demás deben “joderse” porque cada uno es más importante en sus necesidades que los otros. Donde es mejor ser avivado y tomar ventaja, porque en teoría o sino alguien más lo hará. Y donde todos sufrimos finalmente por esto ya que se genera una anarquía incontrolable que nos dificulta a todos la vida, y  la ciudad se vuelve un caos.

Quien ha estado alguna vez en Europa, o en Japón, sabe que el civismo es elemental para que un pueblo crezca, ya que si todos cumplimos con lo que se nos pide, la sociedad progresa y vive de forma organizada. Sin organización es imposible el crecimiento. En ciudades como Tokio u Osaka, a pesar de albergar a 14 millones de personas, uno sabe exactamente cuánto tiempo tardará de ir de un lugar a otro, sabe que las veredas estarán en condiciones, sabe que los ciegos o discapacitados podrán acceder a todas partes, y sabe que no se va a encontrar con sorpresas de ningún tipo, por las ocurrencias de un avivado. En nuestro país en cambio, como cada uno es vivo, cree que por ganar 5 segundos con una maniobra indebida, o estacionando sobre la vereda, es un genio. Pero la verdad es que si todo el mundo hace lo mismo, al final viviremos sumidos en un caos donde repercute enormemente en nuestra calidad de vida, y todos perdemos.

Para peor, tenemos la pésima costumbre de no querer caminar. En el caso de Cuestión de Peso, podrían estacionar EN FRENTE al local, ya que suele haber lugar, pero parece que caminar 5 o 10 metros y cruzar la calle es un esfuerzo enorme que no justifica hacer las cosas correctamente. Ni qué decir en el centro, donde estaciona todo el mundo en doble y triple fila, cuando normalmente en la esquina o a una o dos cuadras hay estacionamientos. Caminar pareciera que es un mal contagioso que podría afectar a la salud de las personas o incrementar su mortalidad. Somos tan cómodos que si tenemos que esperar a alguien en algún lugar, tenemos que dejar el auto con la baliza encendida en medio de la calle si hace falta, para estar exactamente enfrente a la puerta, en vez de avanzar 10 o 15  metros y buscar un lugar adecuado donde no congestionemos cuadras y cuadras por ello.

Felicito a las páginas como Paraguayito Estaciona, que al menos buscan socializar el problema en cuestión, pero como todo, la realidad es que las autoridades son las que deberían estar más atentas al respecto y vigilar los diferentes barrios y castigar a los infractores. Además, deberían clausurar los locales de concurrencia masiva que no cuenten con estacionamientos propios (por ejemplo universidades garaje), y multar a los locales que construyen sus estacionamientos sobre la vereda (se me viene a la mente el local de La Vienesa sobre España, el cual realmente es una falta de respeto para cualquier peatón).

No estoy muy seguro de qué podemos hacer para cambiar este rumbo de autodestrucción y falta de respeto en el que estamos viviendo, pero creo que la presión social podría servir, ya que muchas veces las sociedades se autorregulan de todos modos sin necesidad de la autoridad. En Japón, si uno llega a tirar un papel al suelo, no va a venir un policía a castigarte, pero sin embargo al menos cinco personas se van a dar la vuelta a pedirte gentilmente que lo levantes. Respecto a este tema, y otros que he mencionado, tal vez tengamos que tomar la iniciativa los propios ciudadanos indignados y reclamar en voz alta, y para que todos escuchen, cada vez que alguien esté faltándole el respeto a los demás y a propia la ciudad. La queja en redes sociales puede ser interesante como un método de socialización, pero dudo que cause cambios significativos en el comportamiento de la gente que de por sí aparentemente carece de educación y respeto como para que le importe esto. Me ha ocurrido reclamar a alguien que mueva su vehículo por estar mal estacionado y que se hayan ofendido porque no soy nadie para decirles qué hacer, o que se enojen porque les impido subir al ascensor que baja, cuando ellos quieren subir. Particularmente no tengo problemas de hacer el papel de perro desagradable, así que lo seguiré haciendo, no reclamar por temor a que la gente se enoje es algo que no podemos hacer, porque si la persona se molesta porque se le está diciendo que se comporte de manera educada y como se esperaría de una persona civilizada, no merece que nos importe caerle bien o mal.

Reclamemos y denunciemos, y por sobre todo eduquemos, a ver si nuestros hijos o nietos, al menos, pueden vivir en un Paraguay mejor.

 

Un Comentario

Virna

Necesitamos que más ciudadanos nos convirtamos en perros desagradables… y empecemos a autorregularnos, ya que las autoridades miran y no hacen nada o hasta justifican al infractor

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