Kiarostami:los 75 años de “curiosidad infantil” del abanderado del cine iraní

Abás Kiarostami, el abanderado internacional del pujante cine iraní, cumple 75 años en medio de una inagotable actividad como cineasta, crítico y maestro de cinematografía, impulsado por una “curiosidad de niño pequeño” que marca toda su obra y por la que es admirado en su país.

Kiarostami:los 75 años de “curiosidad infantil” del abanderado del cine iraní

El polifacético artista (Teherán, 22 junio de 1940) sigue en plena forma tras más de 45 años envuelto en el mundo del cine, ya sea como director, guionista o productor, sin contar con sus otras vertientes de escritor, poeta y diseñador.

Tarea dura en el difícil entorno cultural de la República Islámica, en donde ha creado escuela y donde es seguido por toda una generación de jóvenes cineastas y los aficionados iraníes al séptimo arte en general.

Prácticamente imposible de localizar en su domicilio de Teherán, lugar que nunca abandonó pese a algunos problemas con los sectores más duros del régimen de los ayatolas, el veterano director vive viajando de festival de cine en festival de cine y de curso en curso para enseñar los secretos de su filmografía más allá de las fronteras de su país.

Largometrajes como “Close-Up” (1990) o “Through the Olive Trees” (1994) lo pusieron en boca de todo el mundo, pero fue “Taste of Cherry”, que ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1997 la que lo consagró como una figura del cine mundial de primer orden.

La estructura documental, la sencillez ambiental, el tono filosófico, alegórico y lírico, la presencia de la muerte, los ritmos lentos y una cuidada fotografía que abunda en la obra de Kiarostami quedó a partir de entonces para el mundo como la marca registrada del cine iraní, en donde ha tenido numerosos seguidores.

Sin embargo, como apuntó a Efe el joven director iraní Nima Yavidi, cuyo film “Melbourne” estrenado en 2014 ha ganado numerosos premios internacionales, el secreto de su arte es el “empirismo”, la “narración de hechos reales con curiosidad”, un elemento que se puede ver “hasta en las últimas películas de este gran cineasta”.

“Este espíritu de la curiosidad de los niños, como una fuente de combustible inagotable, se ha convertido en origen de la creación de estas obras brillantes que durante muchos años han sido el atractivo escaparate del cine iraní en la comunidad internacional”, analizó Yavidi.

Otros analistas, como el profesor de cine iraní Akbar Alemí, encuentran en la “humanidad y lo humano” el selló característico del cine de Kiarostami, lo que lo convierte en un “orgullo” para todos los iraníes por la “sencillez” con la que logra tratar ese tema.

“Como profesor de cine, Kiarostami les trasmite coraje a sus alumnos, y les dice que tomen cualquier cosa simple, que se convierta en el tema de su obra, y que luego muestren la reacción del espíritu humano, tanto la oculta como la aparente, dentro de ese tema”, apuntó Alemí en declaraciones a Efe.

Kiarostamí fue capaz de crear e impulsar un lenguaje cinematográfico reconocible pese a que sus rodajes en Irán requerían aprobación gubernamental, una limitación que el director decidió romper definitivamente en 2010 al anunciar que no volvería a rodar en su tierra natal.

Esa reacción se debió fundamentalmente a la prohibición que sufrió en Irán su película “Copie conforme”, rodada en Italia en 2010 y que estuvo vedada en el país hasta el pasado mes de marzo, cuando finalmente pudo verse en un evento multitudinario en el marco del Festival Internacional de Cine Fajr, el más importante del país.

“No me esperaba que el Festival hiciera este favor, no solo a mí, sino a todos los filmes censurados”, dijo Kiarostami ante la numerosa audiencia que acudió a la sala en parte para ver la película, en parte para rendirle homenaje al director.

En una de sus recientes salidas al exterior, Kiarostami estuvo en Barcelona para brindar un taller de cine, preocupado porque “las huellas dactilares de los cineastas se van desdibujando cada vez más” y por la sensación de que el cine “era un arte” que a desaparecido porque “tan solo se hacen películas para colmar el gusto de la generación de 16 años”.

Álvaro Mellizo – EFE

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