Chile revive su tumultuosa historia viñeta a viñeta

Salvador Allende, René Schneider o Augusto Pinochet son sólo algunos de los personajes de la historia de Chile que han dado el salto a las viñetas del cómic del país austral, que lejos de su particular monocromatismo, vive hoy un resurgimiento a todo color.

Chile revive su tumultuosa historia viñeta a viñeta

“Los ilustradores chilenos estamos metiendo las manos en la tierra y sacando todos esos temas históricos que nunca antes nos habíamos atrevido a enfrentar”, dijo a Efe el dibujante Rodrigo Elgueta.

En los últimos años la novela gráfica chilena se ha propuesto saldar la deuda con los miles de relatos de las fracturas sociales que han marcado la historia del país.

Esa inquietud por afrontar su memoria reciente se ha traducido, en el último año en la publicación de cómics como “Los años de Allende”, de Carlos Reyes y Rodrigo Elgueta, “El Golpe. El pueblo 1970-1973”, de Nicolás Cruz y Quique Palomo, “La Senda del Errante”, de Germán Valenzuela y otros autores, “Lota 1960”, de Claudio Romo y Hari Rodríguez, “1899” de Francisco Ortega y Nelson Dániel o “Santa María 1907”, de Pedro Prado.

“Chile está preparado para afrentar su historia. Ya lo ha hecho con el cine y la literatura. Ahora es el turno del cómic”, afirmó en una entrevista con Efe Carlos Reyes.

La madurez de los creadores de historietas, hijos del universo Marvel o de los humanoides asociados, la capacidad del cómic para acercarse a las nuevas generaciones imbuidas por el lenguaje audiovisual y la inquietud de salir al paso del discurso más oficial de Chile son, según el historiador y experto en cómics Jorge Rojas, los factores que han propiciado la nueva eclosión de este género narrativo en el país.

“El cómic histórico puede ayudar a mirar el pasado no como una reliquia o algo enquilosado sino como un tiempo más fresco vinculado a los problemas actuales. Este tipo de historietas no hablan en abstracto sino que incorporan elementos de contexto a una narración que puede ser leída y observada a través de imágenes”, sostuvo Rojas, profesor de la Universidad Católica de Chile.

Asimismo, el nuevo clima ciudadano, dispuesto a reivindicar sus derechos y a molestar al poder político y económico chileno, ha generado un mayor interés en un tipo de trabajos que, según Reyes, “diez años atrás no habrían causado ningún impacto”.

El coautor del cómic los Años de Allende, que revive la revolución de la Unidad Popular en clave gráfica, explicó que el tema de la dictadura sigue siendo una herida sin cicatrizar que necesita generar nuevas discusiones.

“Mientras este tema no esté saldado y mientras Chile no sea capaz de enfrentar directamente esa realidad no vamos a estar preparados para el futuro. Obras como la nuestra quieren indagar en un periodo que cambió para siempre el rumbo de nuestro país”, apuntó.

Han pasado cuarenta y dos años desde que los aviones Hawker de la Fuerza Aérea de Chile bombardearan el Palacio de La Moneda, un tiempo “prudencial”, según Elgueta, para revisitar los hechos con “ojos nuevos”.

“Dentro de unos años, cuando los historiadores analicen qué pasaba con la cultura chilena en la segunda década del siglo XXI, se darán cuenta que existió un gran interés por retratar y registrar una historia que hasta el momento no nos habíamos atrevido a mirar sin prejuicios”, manifestó Elgueta.

La novela gráfica “Los años de Allende” se adentra en la experiencia del gobierno de Unidad Popular desde la perspectiva de John Nitsch, un periodista estadounidense que es testigo del ascenso y la caída de la revolución socialista.

“Tan sólo ahora podríamos haber publicado una novela como ésta. Chile está despertando, está empezando a hablar y decir lo que piensa con respeto sin que otros se sientan ofendidos. Hoy la Cordillera ha dejado de ser una barrera”, sentenció el dibujante.

Júlia Talarn Rabascall – EFE

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