PT concluye V Congreso con divergencias internas

En el documento final aprobado durante por la mayor fuerza de izquierda de América Latina y que gobierna Brasil desde 2003, evitó criticar directamente el ajuste fiscal propuesto por el Ejecutivo, pero varios dirigentes y afiliados expresaron su insatisfacción con las medidas de austeridad.

El documento del congreso, la llamada “Carta de Salvador” defiende que es “necesario conducir la orientación general de la política económica para la implementación de estrategias de impulso del crecimiento” y subraya la necesidad de ampliar “las políticas sociales”.


No obstante, a pesar de los intentos del ala más izquierdista del partido, la carta no incluyó las reclamaciones escritas en un primer momento contra la política económica del Gobierno, aunque el rechazo al ajuste fiscal y su principal defensor, el ministro de Hacienda Joaquim Levy, sí que se deslizaron durante los tres días que duró el congreso.

Con la ausencia de críticas “duras” sobre el papel, el PT evitó alimentar la polémica en un momento ya de por sí delicado para Rousseff y el propio partido, desgastado por la crisis económica y el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, por el cual está preso su extesorero, Joao Vaccari Neto.

“Es fundamental que el PT afirme y reafirme que está al lado del Gobierno”, subrayó el líder del PT en el Senado, Humberto Costa, quien fue abucheado por algunos sindicalistas durante su intervención.

Consciente de las diferencias internas en el seno del partido y la pérdida de apoyo de la militancia, la propia Rousseff, durante la inauguración del congreso el jueves, pidió “unidad” para seguir avanzando, al tiempo que volvió a garantizar que el ajuste fiscal no afectará a los más desfavorecidos.

Para el presidente del PT, Rui Falcao, el congreso expresó sus diferencias respecto al ajuste fiscal, pero evitó centrar las críticas “en algún ministro o en la presidenta de la República”.

Durante el congreso, el PT también rechazó la posibilidad de romper la alianza con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de la base oficialista de Rousseff, a pesar de los desencuentros vividos en los últimos meses entre ambas formaciones.

Los delegados del PT decidieron excluir de la resolución final un fragmento que resaltaba que el “presidencialismo de coalición está agotado” y en el que se acusaba al PMDB de ser “muchas veces, el saboteador del Gobierno”, pese a ser aliados.

El PMDB, formación a la que pertenece el vicepresidente del país, Michel Temer, es la mayor fuerza electoral del país y el principal socio del Partido de los Trabajadores en la alianza de Gobierno.

No obstante, en los últimos meses el Congreso, con la ayuda del PMDB, le ha infligido varias derrotas al Gobierno en votaciones de proyectos legislativos vitales para el Ejecutivo pese a que Rousseff cuenta teóricamente con apoyo mayoritario en el Legislativo.

A pesar de la crisis en la que se encuentra sumida el PT, el congreso no impulsó grandes cambios en el partido y pasó de puntillas por el tema de la corrupción, uno de los motivos que el pasado marzo llevaron a millones de personas en todo el país a protestar contra el Gobierno de Rousseff.

Al finalizar el congreso, el presidente de la formación volvió a realizar una defensa pública del extesorero del PT, imputado por participar de corruptelas en Petrobras mediante su supuesta mediación para que empresas constructoras que presuntamente pagaban sobornos para ganar licitaciones con la estatal realizaran donaciones, ya legales, al partido en el Gobierno.

“Está preso injustamente”, sentenció Falcao. /EFE

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