Paraguayos en el exterior califican de “poco creíble” descargo de Horacio Cartes

“Si esas fueron las palabras de solidaridad, cuesta imaginar las de desprecio” expresó Gustavo Zaracho, paraguayo residente en Francia y miembro de Coletiff Paraguay. Señaló que el comunicado publicado hoy en el portal de la presidencia  no es más que una operación de prensa que busca desinflar la polémica y la ola de indignación que opacó absolutamente la gira europea de HC.

Zaracho sostuvo que “En cuanto a las palabras sacadas de contexto, resulta poco creíble que en estos tiempos de comunicación en tiempo real con soportes de audio y video, alguien con gran influencia en los medios y con costosos asesores pagados para ello, no pueda demostrar la manipulación y poner las palabras en su verdadero contexto, de hecho, en los escuetos párrafos del comunicado en donde explica el incidente, tampoco se ofrecen elementos para entender el contexto mencionado y la forma en que fueron distorsionadas sus palabras”.

 

El activista argumentó que el comunicado publicado en la web oficial “busca más bien desinflar la polémica y la ola de indignación que opacó absolutamente su gira europea con la que pretendía darse una envergadura de jefe de estado de estatura internacional y atenuar la larga lista de sospechas sobre sus antecedentes y los múltiples escándalos que salpican a miembros de su gabinete. Sin embargo, lo que sus compatriotas retendrán de su gira es esta frase insultante y las rimbonbantes grabaciones de un narco que revela un entramado de corrupción en las más altas esferas del poder. Tanto que todos estos temas lo obligaron a volver antes, a intentar poner paños fríos para bajar los decibeles”.

 

En otro párrafo del texto enviado a Nanduti.com.py, Zaracho advierte:

“Puede que consiga su objetivo o puede que la gente entienda que no se trata de una manipulación de los medios o de sus adversarios, sino del genuino pensamiento de la persona que dirige el país y que sus palabras están acompañadas por hechos. O puede ser que, lamentablemente, como tantas veces se ceda a esa suerte de sentimentalismo masoquista que perdona todo, el insulto, el desprecio, el robo, el hambre, la expulsión y la muerte lenta generada por la pobreza”.

 

“Esta es una de las nuevas formas de impunidad, un parlamentario delincuente, un narcotraficante, un fiscal u otro funcionario corrupto, queda libre de culpa con un simple acto de contricción ante los medios, con unas pequeñas vacaciones sin goce de sueldo, anunciando que está deprimido y que su familia sufre mucho a causa del acoso mediático o los escraches, un tiempo de silencio, hasta que la gente olvide y todo vuelve a su sitio, todo recomienza o todo continúa”

 

“La pregunta sigue ahí: ¿Dejamos que nos tomen una vez más por imbéciles o decimos basta en serio?” termina interpelándose/interpelándonos Gustavo Zaracho.

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