Los defensores de la lengua árabe piden ayuda al rey de Marruecos

La lengua árabe debe tener algún problema en Marruecos cuando un colectivo de intelectuales que defiende la lengua del Corán ha pedido ayuda al mismo rey de Marruecos, país donde el árabe es la lengua oficial desde su fundación.

Los defensores de la lengua árabe piden ayuda al rey de Marruecos

La Coalición Nacional por la lengua árabe ha recurrido al monarca con un manifiesto en el que denuncia “el continuo predominio lingüístico extranjero en el Marruecos contemporáneo, que ha alcanzado su máximo nivel en los últimos años”.

Fuad Abu Ali, presidente de la coalición explica a Efe que este manifiesto pretende llamar la atención sobre “los peligros” que vive el árabe culto en un país donde un niño aprende a hablar en dariya (árabe dialectal) o bereber, para pasar luego a una escuela donde la enseñanza se practica en árabe culto, con varias horas semanales de francés como primera lengua extranjera.

No está probado que sea por la pluralidad lingüística, pero la UNESCO situó el año pasado a Marruecos entre los 21 países peor clasificados en el mundo en materia de enseñanza, ya que los niños aún tienen dificultades de leer y escribir en el cuarto año de primaria.

Han sido las repetidas propuestas de dar más lugar al “dariya” en la escuela en detrimento del árabe culto las que tienen soliviantados a los arabistas marroquíes: para Abu Ali, la defensa del dialecto no es sino “un aspecto de francofonía” que según él beneficia al “lobby francés” que lucha contra el árabe culto para proteger su predominio económico y cultural en el país.

No es casualidad -recuerda- que los propios defensores del dariya se expresen en francés lo que, según él, indica que los llamamientos a la protección de este dialecto proceden “desde fuera”.

“Hay dentro de Marruecos un verdadero Partido de Francia”, dice tajante. Y la consecuencia es “el holocausto lingüístico que sufre el árabe culto”.

Las palabras de Abu Ali pueden sonar extremas, pero desde el mismo gobierno hay declaraciones de ministros con respecto a la lengua árabe que parecen algo más que lapsus: la ministra del Medio Ambiente, Hakima Hiti, dijo la pasada semana en una conferencia que le costaba responder a un periodista porque “hablar árabe me da fiebre”.

Y el propio ministro de Educación, Rachid Belmojtar, responsable de las escuelas marroquíes, dijo en París el pasado febrero a otro periodista: “Yo no sé árabe”.

Para Abu Ali estos comentarios revelan un profundo desprecio hacia todos los marroquíes y su historia común y van “contra los valores de la identidad nacional y las disposiciones del texto constitucional”.

Así deben entenderse, según él, la paulatina introducción del árabe dialectal en los medios de comunicación, ya no solo en anuncios publicitarios o debates, sino en las series extranjeras, que ya no se doblan al árabe culto como antaño, sino al dariya.

Estos intentos de “minimizar” el papel del árabe culto, más el “afrancesamiento” de la educación no tienen otro fin sino el de perpetuar el legado colonial francés en el país, insiste Abu Ali.

Cincuenta años después de la independencia de Marruecos, el francés sigue siendo la lengua predominante en el mundo económico y financiero, las ciencias o la medicina. El árabe ha ido ganando peso en la calle, pero los especialistas subrayan que las nuevas generaciones dominan peor que las anteriores tanto el árabe como el francés. EFE

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