EE.UU.: Liberar Irak del Estado Islámico llevará hasta cinco años

El Departamento de Estado norteamericano reconoció que, desde una perspectiva puramente militar, liberar a Irak del grupo yihadista puede llevar entre tres y cinco años, en otra jornada de atentados que dejaron al menos 17 muertos en el país árabe.

EE.UU.: Liberar Irak del Estado Islámico llevará hasta cinco años

Irak atraviesa una grave crisis política y humanitaria desde que el EI conquistara amplias zonas del norte y oeste del país, incluyendo la norteña ciudad de Mosul, la segunda más grande de la nación, que mañana cumple un año bajo el yugo de los yihadistas.

Una campaña de ataques aéreos de una coalición internacional encabezada por Estados Unidos ha sido insuficiente para frenar al EI, que en las últimas semanas tuvo avances inéditos tanto en Irak, donde capturó la ciudad de Ramadi, como en Siria, donde conquistó la antigua localidad de Palmira.

Pese a esto, la coalición ratificó la semana pasada su estrategia durante una cumbre en París de los países que la integran, y Estados Unidos afirmó que los bombardeos ya mataron a unos 10.000 yihadistas en Irak y Siria desde su inicio, hace 10 meses.

El portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, admitió hoy que la lucha contra el Estado Islámico “va a llevar tiempo” por lo que hace falta “paciencia estratégica” para enfrentarla, en declaraciones a la cadena de televisión estadounidense MSNBC.

Las declaraciones de Kirby se dan luego de que ayer, el presidente, Barack Obama, afirmara desde Alemania, adonde participó en la cumbre del G7, que su país aún no tiene una “estrategia completa” para el entrenamiento de los soldados iraquíes de cara al combate con las milicias extremistas.

“Sí que tenemos una estrategia (para enfrentar al EI). A lo que el presidente se estaba refiriendo ayer es a un plan específico para mejorar el entrenamiento y equipamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes, y el Pentágono está trabajando en ese plan ahora mismo”, aclaró Kirby.

El ex Contralmirante de la Armada detalló que la estrategia incluye los bombardeos de la coalición, el entrenamiento y equipamiento a las fuerzas iraquíes, el bloqueo al flujo de combatientes extranjeros que quieren unirse al EI y el trabajo conjunto con el primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, hacia un gobierno más inclusivo.

Desde agosto pasado, Estados Unidos y algunos de sus aliados en la región y el mundo lanzaron una campaña de bombardeos aéreos en el oeste y el norte de Irak contra posiciones del EI, y un mes después la campaña se extendió a Siria.

Pese a los millones de dólares invertidos tanto en los ataques aéreos como en entrenar y armar a los soldados iraquíes y a las milicias kurdas chiítas que combaten en el terreno, el EI no sólo logró avanzar, sino que además se hizo de nuevas y potentes armas en cada uno de los combates en los que hizo retroceder a las tropas locales.

A los combates se suman los bombardeos que caen en las ciudades así como los atentados suicidas en zonas de mucho tránsito.

En Bagdad, la capital iraquí, tres soldados y un civil murieron hoy por la explosión de una bomba mientras que otras seis personas perdieron la vida en dos explosiones separadas cerca de un mercado de verduras y en una calle comercial, informó la policía.

En tanto, al menos siete personas murieron y otras 20 resultaron heridas en dos atentados suicidas consecutivos perpetrados en el edificio de la administración local de la localidad de Amiriyah, cerca de Fallujah, en la provincia de Al Anbar, en el oeste de Irak, informó una fuente policial citada por la agencia de noticias EFE.

La provincia de Al Anbar es escenario de una ofensiva militar cuyo principal objetivo es recuperar su capital, Ramadi, arrebatada al Ejército por el Estado Islámico el pasado 17 de mayo.

El EI proclamó el 29 de junio pasado un califato en amplias zonas de Irak y Siria.
Dos semanas antes de declarar el califato, sus combatientes ocuparon la segunda ciudad del país, Mosul, donde han impuesto un estricto régimen de gobierno amparado en la sharia (ley islámica) y donde la pobreza y el terror entre los civiles son moneda corriente.

El jeque Mahum Shahwani, de 56 años y nacido en Mosul, aseguró en declaraciones a EFE que la ciudad es ahora “caos, tortura y asesinatos indescriptibles”, contra los habitantes que además sufren por el desempleo generalizado y las altos impuestos que cobra el grupo extremista.

En Mosul, así como en otras ciudades controladas por el Estado Islámico, las mujeres han sido obligadas a cubrirse con el velo, mientras que los hombres han sido amenazados con ser castigados o incluso ejecutados si no se dejan crecer barba.

Además, los precios de los alimentos y otros productos de primera necesidad han aumentado debido a la escasez generada por el cierre del camino que une con Siria, única ruta de ingreso de las mercancías.

La ciudad, capital de la provincia septentrional de Nínive y con unos cuatro millones de habitantes, ha sufrido la pérdida de unos 3.000 ciudadanos en diferentes “actos de genocidio y ejecuciones”, según dijo a EFE el jefe del comité de seguridad de Nínive, Mohamed al Bayati.

Además están las otras víctimas, las que huyeron y ahora intentan sobrevivir en otras ciudades como Bagdad, las provincias del Sur o la región autónoma del Kurdistán iraquí./Télam

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