La escena musical asiática se lanza a la conquista del mundo

La poderosa industria musical asiática se apodera estos días del MIDEM de Cannes, la gran cita anual del sector discográfico, con el combo sonoro que entretejen Corea del Sur, Japón, Taiwán o Malasia, un variopinto mercado que aspira a exportar sus estrellas a Europa.

La escena musical asiática se lanza a la conquista del mundo

En el corazón del Palacio de Festivales de esa villa costera, frente a la desembocadura del bulevar de la Croisette, la delegación surcoreana atiende como puede al tropel de visitantes interesados por la fértil escena creativa de la undécima economía del mundo.

Si el pasado año la música brasileña gozó de una atención especial, la edición 2015 del MIDEM centra esta vez los focos en el paisaje musical asiático, el mercado más potente en cifras después del estadounidense.

Concebido como un estandarte cultural del país y alimentado por series online, telenovelas y un engrasado sistema publicitario, el K-Pop surcoreano, un pop eléctrónico de gran potencia visual y fácil digestión, presume de su particular star-system en la villa de la Costa Azul.

“El MIDEM nos ha concedido la ocasión de enseñar al mundo la salud del hallyu (la ola coreana) y presentar sus iconos al público occidental”, relata a EFE Kim Gyeong Hwan, responsable de la Korean Creative Contents Agency (KOCCA), una plataforma de difusión cultural sostenida por el Gobierno surcoreano.

A su espalda, los integrantes de la banda juvenil VIXX, cuyas explosivas coreografías causan sensación entre las adolescentes de Seúl, relatan cómo saltaron a la fama tras vencer en un concurso televisivo.

Junto a ellos, el trío femenino The Berberettes -un grupo de veinteañeras obsesionadas con la América de los años cincuenta- y otros tantos cabezas de cartel del panorama surcoreano coparon ayer una de las veladas centrales del festival, un concierto colectivo dedicado al repertorio del K-Pop.

“A menudo parten de nuestro folclore popular, pero lo reinterpretan con recursos del hip-hop, el rockabilly o el indie”, argumenta Kim, convencido de que la música popular coreana, que modela a sus estrellas en academias de disciplina casi militar, “ha madurado gracias a internet”.

Fundado en una lectura de los grupos como franquicias comerciales, el fenómeno, alentado por el Gobierno del país desde finales de los noventa, adquirió talla mundial a partir de la explosión de Psy, el rapero responsable del famoso “Gangnam Style”, un número baile que lideró las listas en 2012.

Pero Corea del Sur, emblema de la acometida del pop oriental, no es el único protagonista de las noches del MIDEM. Japón, Taiwán o Malasia exhiben una producción ecléctica impregnada de los ritmos occidentales y que comienza a grabar en inglés, una patente de corso en el negocio discográfico global.

“Asia cuenta con un potencial enorme”, argumenta a Efe el vicepresidente del sello KRU, Grant Raynham, una referencia en la música malaya, que dice estar seguro de que en los próximos cinco años habrá “una o dos estrellas” asiáticas en el liderazgo mundial.

En su opinión, la baza de los malayos o los taiwaneses pasa por su “naturalidad y espontaneidad”, frente a los productos que facturan los sellos coreanos, “demasiado entrenados, demasiado perfectos”.

Raynham, uno de los padrinos de la llamada supernova malaya, un puente entre “la tradición y un presente de pop y hip-hop”, elogia la pasión por las voces femeninas que vive Malasia, cuyos artistas aspiran a brillar en el escaparate de Cannes.

Son los nuevos talentos de una era dorada de la música asiática, advierte este productor, instalado desde hace veinte años en una industria flexible que ya no duda en frecuentar el jazz, el techno o la bossa nova: “Necesitábamos conectar con el mundo y por fin lo estamos haciendo”.

Carlos Abascal Peiró – EFE

Ningún Comentario

Deja un comentario