Ciudadanos de Guerrero, los verdaderos guardianes de la democracia en México

En un Guerrero con militares y policías patrullando las calles, son los ciudadanos comunes los que cuidan de la democracia mexicana, guardando con temor desde hace días los materiales y papeletas con las que este domingo elegirán a sus gobernantes.

Ciudadanos de Guerrero, los verdaderos guardianes de la democracia en México

Y lo hacen tratando de pasar inadvertidos, pues mientras los boicoteadores se han propuesto el objetivo de encontrar las papeletas y destruirlas, estas ya descansan en una esquina de su salón o debajo de sus camas.

En el municipio de Tixtla, donde se encuentra la Escuela Normal de Ayotzinapa a la que pertenecen los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre, miembros del Consejo Popular realizan desde hace días acciones de boicot a los comicios.

El sábado incluso se produjo un robo de varios paquetes electorales, por lo que un reducido número de casillas no podrán abrir.

Sin embargo, la mayoría resistieron las acciones de boicot y ya están a salvo, al menos hasta el domingo, en las casas de los presidentes de casilla.

Uno de los últimos actos de boicot se registró el sábado cuando durante varias horas en los accesos a Tixtla los miembros del comité integrado por familiares, estudiantes, maestros y policía comunitaria inspeccionaron los vehículos en la búsqueda de material electoral. Querían evitar que las papeletas entraran en el municipio.

Pero hace dos días que parte de ellas ya descansan en el garaje de “Juan” (nombre ficticio). En paquetes plastificados están resguardadas en una caja rectangular que contiene todo lo necesario para instalar una casilla. Franja morada para las de elecciones a gobernador; franja roja las de diputados locales; franja salmón para los presidentes municipales.

“Juan” es presidente de una de las casillas de este municipio guerrerense que se ha convertido en uno de los principales focos rojos en estos comicios por el llamamiento de los familiares a boicotear un proceso que consideran “una farsa”.

Aunque hace dos días que se lo piensa dos veces antes de abrir la puerta de su casa y pocos conocen su condición de presidente, “Juan” cuenta a Efe que no tiene miedo.

“Yo no tengo miedo, pero sí hay gente que está con ese temor”, asegura este comerciante de 35 años, para quien su función no es una “obligación”, sino algo que lleva en sí el hecho de ser ciudadano.

Como marcan las normas del Instituto Nacional Electoral (INE), los funcionarios de casilla, más de un millón en todo el país, han recibido un entrenamiento para actuar ese día. Este año, en pleno llamamiento al boicot, incluye un protocolo de retirada si vienen los problemas.

“No vale la pena dar la vida. Si llegan, pues que lo tomen”, cuenta “Juan”, quien fue llamado a no meterse en el conflicto, dialogar y, en el caso de violencia, marcharse y abandonar las urnas.

Es consciente que el miedo va a hacer que muchos ciudadanos no vayan a votar y cree que los contrarios a la celebración de los comicios tienen suficiente capacidad para cerrar las urnas.

Sin embargo, apunta, desde el INE les han asegurado que tendrán protección especial este día.

Vecino de Tixtla, de donde son varios de los 43 estudiantes desaparecidos, confiesa que siente empatía con los padres y su sufrimiento, pero declara a Efe que por encima está su deber como ciudadano.

Lo mismo siente “Melquiades”, quien ejercerá de presidente de casilla en Chilpancingo, la capital de Guerrero, y guarda hace tres días el paquete electoral en una esquina del salón de su casa.

“Tratando de ser empático, les veo cierta razón”, dice a Efe, pero “los medios por los que lo están queriendo”, “con violencia”, “quema de edificios o de boletas”, pierden legitimidad, añade.

Este maestro jubilado cuenta que se siente “distinguido y motivado” de participar en los comicios, y cree que es importante que “no se pierda este avance que se ha logrado en la vida democrática del país porque ha costado mucho la eficacia del voto”.

“El hecho de escoger a nuestros gobernantes sigue siendo la vía más correcta, democrática, sana y limpia que tenemos en nuestro país”, opina.

Él tampoco tiene miedo, sí “un poquito de nerviosismo, pero temor no porque siento que se están haciendo bien las cosas”, comenta.

“Se nos ha dicho que si algunas personas llegaran a presentarse de malas maneras o a quitarnos las papeletas o urnas, que no entremos en enfrentamiento y que utilicemos el diálogo y si no que se las dejemos, porque vale más el resguardo de la vida de los funcionarios que están ahí”, declara a Efe.

Este domingo más de 83 millones de mexicanos están convocados a las urnas para elegir a 2.016 cargos públicos, entre ellos 500 diputados federales y los gobernadores de nueve estados, incluido Guerrero.

Paula Escalada Medrano – EFE

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