El monzón, el “auténtico ministro de Finanzas” de la India

Agricultores, economistas y políticos indios elevan al cielo sus miradas cada junio en busca de indicios del monzón, unas lluvias que tienen tal

El monzón, el “auténtico ministro de Finanzas” de la India

Procedente de la palabra árabe “mausim”, que significa temporada, el monzón supone un 75 % de las precipitaciones de un país en el que un 60 % de los cultivos dependen de las lluvias y en el que 263 millones de personas (un 54 % de la fuerza laboral) trabajan en la agricultura, que supone un 15 % del PIB de la economía india.

Tras llegar al sureño estado de Kerala a principios de junio, el monzón cubre en su primera semana los cultivos de café y té del sur; en 10 días alcanza las áreas de algodón en el este; en tres semanas llega a los campos de girasoles del centro, y a comienzos de julio baña las plantaciones de arroz del oeste del país.

Tras un diluvio de cuatro meses, el monzón se despide de la India en septiembre hasta el siguiente junio.

“La agricultura india depende del monzón. Aunque este sector no tiene la importancia que solía tener en la economía, un mal monzón reduce el empleo en el campo, los ingresos y los alimentos, lo que eleva su precio”, dijo a Efe el economista R. S. Deshpande.

“Además, ejerce una gran presión en las ciudades, ya que ante la falta de empleo en el campo los trabajadores migran a las urbes, donde la falta de lluvias amenaza el suministro de agua potable y la situación sanitaria”, indicó el experto.

Un mal monzón, ya sea por déficit o por exceso de lluvias, pone en peligro la economía de las zonas rurales, donde vive el 70% de los 1.250 millones de indios, con un efecto dominó que con la reducción de la producción de alimentos, eleva el precio de la comida y amenaza con subir la inflación.

Su influencia va más allá: su escasez golpea la producción de energía ya que un cuarto de ella procede de plantas hidráulicas.

No es de extrañar que el exministro indio de Finanzas Pranab Mukherjee definiese el monzón como “el auténtico ministro de Finanzas”, que influya en la política económica y monetaria del país y que los medios de comunicación informen a diario de su evolución.

Las predicciones del Departamento Meteorológico de la India apuntan a que por segundo año consecutivo las lluvias serán menos cuantiosas de lo habitual y representarán un 88 % de la media histórica de las precipitaciones, repitiendo el volumen del año pasado.

Ante estos datos, el ministro de Ciencias y Tecnología, Harsh Vardhan, rebajó la calificación del monzón de “por debajo de lo normal” a “deficiente”.

“Recemos para que las predicciones no se cumplan”, dijo Vardhan el martes, quien indicó que el primer ministro, Narendra Modi, “sigue la situación de cerca”.

El gobernador del Banco Reserva de la India (RBI, emisor), Raghuram Rajan, afirmó también el martes que la política monetaria dependerá del avance del monzón, además de la volatilidad de los precios del crudo, tras recortar en un cuarto de punto los tipos de interés para dejarlos en el 7,25 %.

El menor régimen de lluvias del año pasado lo que provocó que la agricultura creciese apenas un 0,2 % en ese año fiscal, en el que el número de suicidios de agricultores indios ahogados por las deudas alcanzó los 1.109 casos, un 26 % más respecto a 2013.

El monzón es tan necesario como peligroso: su exceso de furia provoca cientos de muertos cada año en inundaciones, corrimientos de tierras y otros desastres.

Unas 52.000 personas han muerto por las lluvias, incluidos los ciclones, desde 1960 en la India, de acuerdo con los datos de Centro de Investigación de Epidemiología de Desastres de Bruselas.

La Comisión Real de Agricultura de la India británica definió la economía india como una apuesta al monzón en 1925.

Noventa años después los servicios y la industria son los motores económicos del país, pero para millones de indios las lluvias del monzón siguen siendo cuestión de vida o muerte.

Jaime León – EFE

Ningún Comentario

Deja un comentario