La volatilidad y la desigualdad como restricciones para la prosperidad compartida

El Banco Mundial presentará mañana en Asunción el Informe de Equidad en Paraguay, un reporte que explora los factores asociados a las mejoras observadas en el bienestar y la desigualdad e investiga los retos de la sostenibilidad, teniendo en cuenta los desafíos estructurales históricos del Paraguay en mantener el crecimiento y mejorar los indicadores sociales.

El interrogante fundamental que se plantea en el Estudio es si el modelo de crecimiento y la reducción de la desigualdad son consistentes con dinámicas sociales de acuerdo a una definición integral de equidad, que incluye la eliminación de la pobreza absoluta, la mejora en la igualdad de oportunidades, y el fortalecimiento de la agencia entre todos los grupos.

Algunos de los temas que son analizados en el Estudio:

El PIB per cápita de Paraguay alcanzó su valor más alto de la historia en 2013, si bien era sólo un poco más alto que la mitad de la media regional. En 2011, de acuerdo con la base de datos de Indicadores del Desarrollo Mundial, el PIB per cápita alcanzó su valor más alto en la historia: $5.448 en paridad con el poder adquisitivo constante de 2005 (PPA) (precios internacionales), disminuyendo a $5.290 en 2012. Esto ubicó al país por encima de países como Bolivia, Guatemala, Guyana, Honduras y Nicaragua.

Durante la década, el crecimiento económico en Paraguay fue alto, pero volátil. En 2003-13, el PIB per cápita (en dólares norteamericanos constantes) creció en 33 por ciento, pero experimentó un descenso importante durante la sequía de 2009 y la crisis financiera mundial, cuando cayó 5,2 por ciento respecto del año anterior. Sin embargo, el crecimiento récord de 11,2 por ciento en 2010 compensó ampliamente la pérdida.

Paraguay ha avanzado sustancialmente en la última década en la mejora del bienestar y la reducción de la desigualdad de la población. Hay razones para estar optimistas, como la mayor productividad del trabajo en la agricultura y las mejores oportunidades de empleo, lo que sugiere que la transformación duradera es posible. No obstante, el país enfrenta desafíos para la sostenibilidad de estas mejoras. Un desafío fundamental es el hecho de que una gran parte de la población se enfrenta a un entorno económico volátil.

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