Google había advertido a los titulares  de las cuentas que de no cesar sus actividades,  iniciaría el  cobro   de gravámenes que podrían  alcanzar  hasta 300 dólares por infracción.

Las primeras multas fueron enviadas en nombre de la compañía discográfica BMG, que informó  a un pirata informático residente de Austin (Texas), que no solo intenta una remuneración económica por el material descargado, sino que además utilizará todos los recursos legales para recuperar los costos y honorarios de los abogados.

Otras notas de “advertencia” fueron despachadas,  y  en donde se informa  a los infractores   que “las violaciones repetidas a las Condiciones del Servicio puede dar lugar a medidas correctivas, incluyendo el posible cierre de la cuenta”.

Sin embargo, Mitch Stoltz, abogado de la organización Electronic Frontier Foundation (EFF), señaló durante una entrevista al sitio Torrent Freak, que los proveedores de Internet deberían “revisar con cuidado” qué le envían a sus clientes, ya que no están obligados por ley a mandar estas multas en nombre de quienes reclaman derechos sobre ciertos contenidos.

“El problema con los avisos que exigen dinero de los clientes es que a menudo es engañosa. A menudo dan la impresión de que la persona cuyo nombre figura en la factura es legalmente responsable de toda infracción que pueda suceder en la conexión a Internet, lo que simplemente no es verdad “, sostuvo.