Sentimental. Apasionado. Defensor de las raíces y el medio ambiente, Tarragó no duda en confesar su admiración por la cultura guaraní, al punto de plantearse la posibilidad de vivir unos meses en nuestro país para aprender más un idioma que considera “dulce y metafórico como ningún otro”.


Tarragó nos invita a pasar al lugar donde espera su turno para subir al escenario. La Embajada Argentina conmemora el 25 de mayo y Tarragó tiene a su cargo el cierre de los festejos. Entrevistarlo es fácil, una pregunta basta para que el artista se explaye sobre su relación con el Paraguay, el guaraní, el medio ambiente… Todo envuelto en una extraordinaria pasión por lo nuestro.

“El guaraní es un pensamiento. Es un bello pensamiento. Por eso les digo a los paraguayos que viven en Argentina que vayan al guaraní, y no solamente al sonido de la palabra sino que quiere decir cada palabra y porque se dice así. Yo suelo usar como ejemplo como se dice atardecer “tembé ara, los labios del día” que es una metáfora hermosa. Podría decir, por ejemplo “el degüello del día”, también es una metáfora linda, pero es una metáfora violenta. La otra es una metáfora dulcísima. A mí me gustaría hablar el guaraní” arranca diciendo el autor de Carito.

“Me gustaría vivir cinco meses, cuatro meses, irme a los pueblos, estar con la gente, comer la comida. Salir de los circuitos más formales de la cultura” agrega.

Autodeterminación cultural, la única forma de ser libres

Tarragó no cree que la conformación de bloques económicos sirva de mucho a los países de la región.
“Ves que se juntan todos estos países para comprarle algo a los Estados Unidos o a la China. Existe una especie de asociación ‘de comprémosle todo a los gringos”

“Siempre el comercio está relacionado con la cultura. En la medida que un agregado comercial no mire la cultura no puede hacer ese trabajo. Hay que poner los ojos en la cultura”.

“La solución a los problemas pasa por la autodeterminación cultural. Los pueblos luchan para ser libres. Uno lucha para ser libre, para ser uno mismo. Al Paraguay no lo dejan ser guaraní, no lo dejan ser arpa, no lo dejan ser guarania. La cultura es nuestra historia, nuestros padres, nuestros abuelos, los que amamos, los que nos han amado y nos aman. Los que nos eligieron”. Recomendó sacar el televisor de la cabecera de la mesa y “Mirarse a los ojos a ver qué pasa en esa familia” y recurre a su propia y reciente experiencia para explicar lo que sucede:

“Me estoy quedando en el Hotel Guaraní; pasaron todo el día música norteamericana. Me moría por escuchar un arpa, una polca, una guarania, una música que ha roto el mundo de belleza como la guarania, con los grandes músicos paraguayos que hay…pero vengo y escucho música norteamericana desde que me levanto hasta que me acuesto”.

Antes de terminar la nota, el artista condena “el economicismo impiadoso, burro, sin planificación, sin pensar en el futuro” y vuelve a deshacerse en elogios hacia nuestro país.

‘’Yo amo al Paraguay, tiene para mí una magia. Es un país que para mí y para cualquiera que piense profundamente, es el que hace una mayor aportación al MERCOSUR. Hace la aportación de una lengua precolombina, que es un pensamiento precolombino, porque cada palabra es un pensamiento. Entonces el guaraní es un pensamiento. Es un bello pensamiento”.

Minutos después, se subirá al escenario y llenará de chamamé la tarde-noche asuncena.

/Pamela Ruíz Díaz