Arte moderno y culto al Espíritu Santo en la puesta de largo de “Arquipélago”

La colección permanente de arte moderno y el culto al Espíritu Santo conforman el eje central de la primera exposición del nuevo Centro de Arte Contemporáneo de las Islas Azores, “Arquipélago”, abierta al público este fin de semana.

Arte moderno y culto al Espíritu Santo en la puesta de largo de “Arquipélago”

“Pontos Colaterais”, como se titula la muestra, reúne cuadros, esculturas, dibujos, fotografías, vídeos e instalaciones que podrán ser visitadas gratuitamente hasta el próximo mes de agosto.

Son casi un centenar de obras, de más de 30 artistas nacionales e internacionales, divididas en dos temáticas: las del acervo de la colección del centro y las asociadas al culto al Espíritu Santo, la tradición más arraigada en el archipiélago luso, que sirve de nexo entre sus nueve islas.

“El culto al Espíritu Santo es una forma de fe que pasa por todas los estratos de la sociedad, es común a todos y tiene también un principio de identidad en Azores”, explicó a EFE el comisario de la muestra, João Silvério.

Por ello, para dar un hilo conductor a la exposición escogió objetos que, además de ser usados para el culto, son piezas de arte y, como tales, dan a esa práctica “un refinamiento artístico”.

Esas piezas complementan la colección permanente del centro, seleccionada por la calidad de las obras pero también teniendo en cuenta la diversidad de disciplinas y la internacionalización del arte portugués en un ámbito más amplio que integra a artistas de otras coordenadas culturales y geográficas.

“La idea es mostrar la colección pero teniendo en cuenta ese contexto que atraviesa la comunidad. Se pueden trabajar otros temas, pero el culto al Espíritu Santo está siempre ahí”, incidió.

Las portuguesas Ana Vieira, Filipa César o Catarina Branco, natural de las Azores, comparten espacio con artistas internacionales de la talla del californiano Christian Holstad, los sudafricanos Lawrence Lemaoana y Robin Rhode, el burkinés Saidou Dicko o el argentino afincado en Brasil, Nicolás Robbio.

Robbio es, en opinión del comisario, “uno de los artistas más importantes en el panorama del arte actual en el mundo” y está presente en la colección con una obra “muy estimulante desde el punto de vista del diseño”.

Se trata de un trabajo en cuerda colocado en la pared, “casi una escultura”, precisa el comisario.

También participa en la colección el estadounidense con fuerte influencia mexicana, Eduardo Sarabia, de quien destaca su forma de trabajar la cerámica “muy ligada a las tradiciones mexicanas”.

Su obra, titulada “Si este mundo fuera mío”, es una escultura de cerámica pintada a mano que, según Silvério, está “imbuida de un cierto espíritu crítico pero irónico al mismo tiempo” que provoca cierta inquietud.

Entre las piezas más representativas de la parte de arte sacro, reflejo de la espiritualidad que guía toda la muestra, destaca una corona del Espíritu Santo de 1846, cedida por el Museo Carlos Machado de Punta Delgada.

La presentación oficial de la exposición reunió a autoridades y artistas que, para celebrar el lanzamiento de la programación del nuevo centro, compartieron las típicas “Sopas de espíritu Santo”, una de las referencias gastronómicas de las islas, a base de carne, repollo y pan.

Lo hicieron en la sede de “Arquipélago”, una obra de arte en sí mismo, un espacio inaugurado a finales del pasado mes de marzo que se encuentra en la localidad de Ribeira Grande, en la isla de San Miguel, y que de hecho figura entre los 40 seleccionados para el Premio de Arquitectura Contemporánea de la UE Mies van der Rohe 2015.

El complejo integra edificios nuevos y otros rehabilitados en un área de unos seis mil metros cuadrados, donde antes había una antigua fábrica de tabaco y destilería de alcohol, al norte de la mayor de las Islas Azores, y donde ahora inicia su andadura una ‘fábrica de las artes” con vocación transatlántica. EFE

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