Un taxista británico, culpable de matar a un soldado estadounidense en Irak

Un tribunal británico declaró hoy culpable de asesinato a un taxista de Londres de 38 años que en 2007 se unió a un grupo insurgente iraquí y mató a un soldado de Estados Unidos con una bomba de fabricación casera.

Un taxista británico, culpable de matar a un soldado estadounidense en Irak

Anis Abid Sardar, que conocerá su sentencia mañana, fue arrestado en septiembre de 2014 en su domicilio en Wembley, al noroeste de Londres, siete años después del ataque a las fuerzas estadounidenses en Irak.

Uno de los artefactos que fabricó, colocado en el margen de una carretera al oeste de Badgad, mató el 27 de septiembre de 2007 al sargento Randy Johnson, de 34 años, según ha determinado la Corte de la Corona de Woolwich, en Londres.

La captura de Sardar se produjo gracias a las pesquisas del Centro Analítico sobre Artefactos Explosivos (TEDAC) del FBI estadounidense, que detectó sus huellas dactilares en restos de las bombas.

Un jurado compuesto por siete mujeres y cinco hombres deliberó durante algo más de once horas antes de declararle culpable de asesinato y conspiración para el asesinato.

Tras el juicio, la fiscal Sue Hemming declaró a los medios que este “proceso histórico” muestra que “no hay barreras” para que sean juzgados en el Reino Unido aquellos británicos que cometan actos terroristas en otros países.

El acusado, que negó en un primer momento haber participado en los atentados “directa o indirectamente”, admitió en la segunda jornada del juicio que las huellas dactilares halladas en dos artefactos explosivos son suyas.

Durante el proceso, Sardar declaró que se unió a la insurgencia en Irak para defender a los musulmanes suníes de las milicias chiítas, y que los militares estadounidenses no eran su objetivo.

Dos meses después del atentado que mató a Johnson, Sardar fue retenido en el aeropuerto de Heathrow cuando regresaba al Reino Unido desde Siria y le fueron tomadas las huellas dactilares, una información que resultó clave en la investigación posterior.

Las huellas de Sardar no aparecieron en el artefacto que estalló al paso del vehículo estadounidense, pero sí estaban las del que se considera su cómplice, Sajjad Adnan, que fue arrestado por las autoridades iraquíes y se encuentra en paradero desconocido.

De las otras tres bombas que fabricó Sardar, dos fueron recuperadas intactas, mientras que una tercera fue detonada por artificieros.

EFE

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