Malasia ordena a la Armada rescatar a todos los inmigrantes

El primer ministro de Malasia, Najib Razak, ordenó hoy a la Armada y el servicio guardacostas que busquen y rescaten a todos los inmigrantes bangladesíes y rohinyás que viajan en barcos a la deriva en aguas nacionales.

Malasia ordena a la Armada rescatar a todos los inmigrantes

“He ordenado a la Armada Real de Malasia y la Agencia Malasia de Seguridad Marítima que lleven a cabo operaciones para buscar y rescatar las embarcaciones de rohinyás. Tenemos que evitar más muertes”, escribió el mandatario en su cuenta de Facebook.

La orden surge después de que los gobiernos de Indonesia y Malasia acordasen el miércoles acoger temporalmente a todos los bengalíes y ruaingás embarcados en la región, siempre que la comunidad internacional se comprometa a reubicarlos en terceros países o repatriarlos en el plazo de un año.

Tailandia, país que desató esta oleada de ilegales en el Sudeste Asiático tras lanzar una operación contra las bandas de traficantes de personas a principios de mayo, también participó en la reunión mantenida por Indonesia y Malasia en Kuala Lumpur, pero sin llegar a ningún compromiso.

El subsecretario de Estado estadounidense Tony Blinken tiene previsto reunirse hoy en Birmania (Myanmar) con las autoridades del país, con objeto de que éstas lleguen a un acuerdo con Bangladesh para rescatar y atender a los inmigrantes en el golfo de Bengala.

Estados Unidos se ha mostrado dispuesto a compartir el peso de la solución a la crisis de los inmigrantes en la región, según dijo el Departamento de Estado el miércoles.

La ONU calcula que entre 6.000 y 8.000 indocumentados se encuentran en barcos que navegan por la bahía de Bengala y el mar de Andamán camino de Indonesia, Malasia y Tailandia.

Desde el 10 de mayo, unos 3.000 bangladesíes y birmanos, una gran parte de la etnia rohinyá, han desembarcado en territorio indonesio y malasio, muchos rescatados por pescadores.

Los supervivientes relatan historias de abusos, maltratos, hambre y penurias en viajes desde Bangladesh y Birmania que, en algunos casos, han durado tres meses.

La primera reacción de los países afectados consistió en evitar el desembarco y escoltar las embarcaciones a aguas internacionales, en al menos una ocasión a punta de cañón, según relatos de inmigrantes.

El Gobierno de Tailandia insistió hoy en que no ha expulsado a barcos con inmigrantes y negó que la semana pasada amenazara a uno de los navíos con disparar, al tiempo que defendió que hizo todo lo humanamente posible y que permitió a la nave seguir porque quería ir a Malasia.

El grupo Parlamentarios de la ASEAN por los Derechos Humanos se congratuló hoy por el pacto alcanzado, pero recordó que sin atacar las raíces del problemas todo esfuerzo será vano.

“Un techo aunque sea temporal es mejor que un ataúd flotante, pero el acuerdo está aún lejos de ser lo que hace falta para combatir la crisis”, destacó el presiente de este grupo, el diputado malasio Charles Santiago, según un comunicado.

“Una solución cabal debe hacer más que atender temporalmente las necesidades de solo 7.000 refugiados (el número de personas que Indonesia y Malasia calculan que acogerán durante un año)”, señaló.

Según Santiago, “debe incluir a un plan regional de acción que presione al Gobierno de Myanmar a acabar con la persecución sistemática de alrededor de 1,3 millones de personas”.

Los rohinyás son una minoría musulmana considerados extranjeros en Birmania y Bangladesh, sus países de residencia.

En el oeste de Birmania, en el estado de Rakáin, sufren además persecución por parte de la mayoría budista desde la ola de violencia sectaria que brotó en junio de 2012.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que unas 25.000 personas zarparon en barcos desde Bangladesh y Birmania durante el primer trimestre de 2015, el doble del número registrado en el mismo periodo del año pasado.

EFE

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