La innovación está dominada por los drones

Un dron es todo aquel vehiculo no tripulado y piloteado por control remoto. Se utilizan para las tareas que el ser humano no puede realizar o porque son peligrosas como la exploración o la limpieza de residuos tóxicos.

En España existen ya alrededor de 110 operadores de Sistemas de Aviones dirigidos por Control Remoto (RPAs, por sus siglas en inglés), una cifra que crece exponencialmente desde la aprobación de la ley temporal en octubre de 2014 que regula el uso de estos sistemas. “Hace tres años no había nada y ahora mismo hay entre 4.000 y 5.000 empresas en Europa”, confirma Manuel Oñate, presidente de la Asociación Española de RPAs (AERPAS).

Al día de hoy, la introducción de Sistemas de Aviones dirigidos por Control Remoto (RPAs) ya ha permitido romper el techo de muchas profesiones, ofreciéndoles “posibilidades impensables hasta ahora”, como admite José Antonio Domínguez Torrado, ingeniero en el departamento de Vehículos Aéreos no Tripulados (UAVs) del Grupo ACRE, una empresa que lleva más de 10 años ofreciendo servicios topográficos a sus clientes.

En sectores como el agrícola el uso de estas tecnologías está teniendo “una aceptación lenta pero muy buena”. Estos robots voladores se emplean, por ejemplo, en la agricultura de precisión. Como explica Domínguez, utilizan cámaras de alta resolución y sensores térmicos y multiespectrales “capaces de registrar lo que el ojo no ve”, lo que permite realizar un diagnóstico pormenorizado del estado de los cultivos.

Los drones también han resultado ser muy útiles para la identificación de especies. “Cada tipo de superficie interactúa con la radiación del Sol de manera diferente, absorbiendo unas longitudes de onda muy concretas y reflejando otras diferentes en unas proporciones determinadas”, apunta el ingeniero. Los UAVs empleados por Acre incorporan sensores especiales -los de Tetracam, en este caso- que permiten registrar el espectro en diferentes bandas que permite determinar qué especie estamos documentando.

España tiene la oportunidad de liderar un sector que, según cálculos de la Comisión Europea, en 2050 habrá generado 150.000 empleos y que obtendrá alrededor de 15.000  millones de euros al año de beneficios.

Según cálculos de la Comisión Europea, en 2050 habrá generado 150.000 empleos y que obtendrá alrededor de 15.000 millones de euros al año de beneficios

Según cálculos de la Comisión Europea, en 2050 habrá generado 150.000 empleos y que obtendrá alrededor de 15.000 millones de euros al año de beneficios

Con la ayuda de estos aparatos han podido reproducir las rutas de vuelo de aves de presa en libertad y obtener información ambiental de las zonas de caza y las áreas sobrevoladas. Pero también han contribuido a aliviar tareas rutinarias como la inspección de nidos: “En lugar de trepar el árbol -algo que puede llevar una hora- y jugarte el tipo -algunos nidos se encuentran a una distancia considerable del suelo- estamos empleando drones para contabilizar los huevos y ver qué almacenan las aves en los nidos”.

Pero si hay una profesión que mira a los drones con ojos especialmente golosos esa es el la del periodismo. En una antigua base militar en las afueras de Atlanta (Estados Unidos) donde se prueban aviones de combate, CNN y el Instituto de Tecnología de la Universidad de Georgia estudian cómo operar drones para obtener noticias, de manera segura y efectiva.

Gracias a los drones se puede transmitir información desde lugares de difícil acceso y en tiempo real. “Con un aparato tripulado a distancia ya no es necesaria la presencia física del periodista en el lugar de los hechos. Puede asistir a los mismos sin arriesgar su integridad ni la del equipo humano que le rodea”, añade.

En España, las pequeñas productoras están sirviendo de trampolin para los grandes medios. Un ejemplo de ello es la Cabina Audiovisual, una empresa con sede en Asturias que lleva más de tres años empleando drones en sus grabaciones. “Funciona como una cabeza caliente. Al principio los estabilizadores eran muy malos, no estaban pensado para esto y tenías que estabilizar la imagen en postproducción. Ahora eso ha cambiado,  casi puedes terminar de grabar y darle al la grabación al cliente en mano”, cuenta Borja Medio, cámara y piloto de drone de la productora.

Drones (1)

Rara es la semana que no tienen algún encargo que implique la utilización del dron. Sus principales clientes son organismos públicos que, en época de crisis, encuentran sus servicios más que atractivos para realizar vídeos de promoción turística y dar cobertura a eventos culturales y deportivos. Como apunta Medio, “contratar un helicóptero de grabación te puede costar una media de 2.500 euros la hora. Media jornada de trabajo con un dron son 250 euros”.

Leyes del dron

El mayor escollo con el que se encuentran estas pequeñas empresas es “una legislación muy restrictiva”, que sólo autoriza a los profesionales a volar drones.

Siempre basandonos en la experiencia española, muchos usuarios y empresarios se quejan que las normas para el uso de los drones son muy severas y no permiten el desarrollo de esta industria en auge. “Los vehículos aéreos no tripulados ofrecen infinitas posibilidades, muchas de las cuales están aún por descubrir. Sin embargo, por el momento, en España tenemos una ley demasiado restrictiva que está impidiendo que se desarrollen innumerables aplicaciones civiles”, manifiesta Juan José González, responsable de Drones Rescue Spain.

Según la ley española:

  • Los drones con fines comerciales deben ser utilizados a la luz del día y en  condiciones meteorológicas favorables.
  • Deben volar alejados de núcleos de población, edificios o edificaciones, reuniones de personas al aire libre y en espacios aéreos no controlados.
  • Los pilotos deben tener licencia y pedir un permiso de vuelo.
  • La distancia máxima de vuelo son 500 metros y no está permitido volar por encima de los 120 metros de altura.
  • Los aparatos de más de 25 kg de peso necesitan una matrícula y un certificado de aeronavegabilidad que determina sus características de vuelo.
  • La legislación española sigue las directrices de la Unión Europea, basadas en la necesidad de tratar a los drones como nuevos tipos de aeronaves, integrarlos en el espacio aéreo y desarrollar una tecnología que cumpla estándares de seguridad.

En España hay alrededor de 20 empresas trabajando en el desarrollo sus propios sistemas.

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