Piden metas más exigentes contra el cambio climático

La Semana del clima de París, que comienza hoy por iniciativa de la organización “The Climate Group”, propone a los países ir más allá del compromiso de recortar en un 40 % las emisiones de dióxido de carbono (CO2) respecto a los niveles de referencia de 1990.

Piden metas más exigentes contra el cambio climático

“Es lo mínimo que se debe hacer”, explica en entrevista con EFE Mark Kenber, el consejero delegado de esa asociación, que de aquí al viernes busca examinar nuevas propuestas políticas y de acción e implicar en ese diálogo a empresas y gobiernos nacionales, regionales y locales.

Desde un punto científico, en su opinión, es indiscutible que “nuestras acciones” tienen un impacto sobre el clima, pero la reducción de emisiones “no avanza a la velocidad suficiente” y necesita “un rumbo claro para todos los sectores”.

Esta semana del clima se celebra por primera vez en París, frente a ediciones pasadas en Nueva York, a poco más de cinco meses de que la ciudad albergue la cumbre mundial de Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP21), donde “The Climate Group” participará como observadora.

Esa cumbre, que se celebrará entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre, está pensada para sellar un pacto de obligado cumplimiento por el que todos los países se comprometan a reducir sus emisiones de gases y así eviten que la temperatura suba dos grados por encima del período preindustrial.

La lucha contra el cambio climático, según Kenber, es “una oportunidad económica”, tras haberse demostrado que el retorno sobre la inversión en energías limpias ronda el 27 %, y gobiernos y empresas deben tener en cuenta ese aliciente para fomentarla.

En los últimos cinco años, en sus palabras, el liderazgo está en manos de gobiernos locales y regionales, pero es necesario que políticos y empresarios “vayan a la par” con el objetivo puesto en la “descarbonización total de la energía”.

“Lo más urgente es que los diferentes sectores recuerden que necesitan una meta clara y acordada a largo plazo”, señaló Kenber, que recordó que la contaminación del aire no solo en un problema en sí, sino que provoca también problemas de salud que afectan a la productividad y la rentabilidad del capital.

Entre los puntos positivos, no obstante, la constatación de que el costo de la inversión en energías renovables ha bajado “estrepitosamente en los últimos 10 años” y se calcula que lo va a seguir haciendo, lo que va a permitir, en su opinión, que estas tengan en el futuro “un papel mucho mayor en la matriz energética”.

EFE

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