El futuro de las telecomunicaciones paraguayas está en el espectro de radiofrecuencia

Según José Otero, director de empresa de telecomunicaciones 4G Americas para América Latina y el Caribe, la llegada del LTE a América Latina ocurre de forma temprana si se compara con los tiempos que transcurrieron desde los primeros lanzamientos globales de GSM y UMTS hasta su arribo en la región. Mientras que en los casos de las tecnologías 2G y 3G la espera fue de 6 y 5 años respectivamente, en el caso de LTE fue de menos de 24 meses.

“Lo anterior no significa que esta nueva tecnología no haya enfrentado obstáculos para su proliferación y expansión. Entre los frenos que han ido superándose paulatinamente en los distintos mercados, el más importante ha sido la disponibilidad de espectro de radiofrecuencia (RF) asignado para la oferta de servicios móviles”, señala el experto.

A inicios de 2014 la realidad de mercados como Argentina, Ecuador, El Salvador, Panamá y Paraguay presentaba problemas en la adjudicación de este activo finito, ya sea por falta de suficiente ancho de banda para desplegar la nueva tecnología o por la disparidad en el total de espectro asignado a los distintos concesionarios.

Para Otero, los casos más paradigmáticos en ese momento eran los de Ecuador y Argentina. “En el primer mercado, de un total de 180 MHz asignados, la empresa estatal contaba con 62% del total, aunque solo poseía el 3% de la totalidad de subscriptores móviles del país. La situación en Argentina era distinta. Simplemente no se habían adjudicado nuevas licencias desde finales del siglo XX, cuando el único servicio de datos disponible, la mensajería de texto o SMS, no representaba un porcentaje importante en los ingresos de los operadores móviles”, refleja.

Asimismo, cuando se habla de espectro RF hay diferentes aspectos que tienen que ser considerados, que van desde la propagación de la onda (distancia máxima adonde llega la señal) hasta el tipo de tecnología que puede ser desplegada.

No todas las concesiones de espectro RF son iguales, pues las economías de escala que pueden estar presentes en una frecuencia específica pueden no existir en otras, indistintamente si son bandas más altas o más bajas. Por ejemplo, en la actualidad existen más dispositivos LTE que funcionan en la banda de 2,6 GHz o de AWS (1,7 GHz / 2,1 GHz) que en la banda de 700 MHz.

“La cantidad de espectro que se asigna es un parámetro que ayuda a determinar la velocidad pico de transmisión de tráfico de la tecnología que sea desplegada. Mientras que versiones iniciales de HSDPA en un canal de 5 MHz ofrecía velocidades pico de 14 Mbps, la versión 11 de HSPA+ en 50 MHz de ancho de banda llegaría a ofrecer 336 Mbps” explica el director.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) sugiere en su documento ITU-R M.2078 asignar 1300 MHz de espectro radioeléctrico para el desarrollo de las tecnologías de banda ancha móvil. Pero como se ha visto anteriormente, no es simplemente adjudicar espectro en el mercado: es hacerlo de forma transparente y no discriminatoria.

“Aún con la importancia que tiene la asignación de espectro RF para el sano desarrollo del sector de servicios móviles, muchos organismos reguladores de América Latina están atrasados en los montos de espectro RF que han adjudicado a los prestadores de servicios móviles de sus respectivos mercados”, refleja Otero.

Mientras que en mercados desarrollados la cantidad de espectro que ya se ha entregado supera los 600 MHz y 700 MHz, en América Latina contamos con mercados que alcanzan los 400 MHz y varios por debajo de los 200 MHz asignados.

Uno de los mercados que mayores asimetrías muestra en la asignación de espectro RF para la oferta de servicios móviles en bandas menores a los 3 GHz es Paraguay. “En un mercado con cuatro operadores móviles contabilizando a Vox y Copaco como una sola empresa, según Signals Telecom Consulting el total de espectro RF adjudicado es de 290 Mhz, con el operador con menos cantidad utilizando 30 MHz para ofrecer servicios y el de mayor cantidad de licencias con 105 MHz”, recalca.

Siguiendo su narrativa, la importancia de las conexiones móviles en el mercado paraguayo no puede ser subestimada debido a los bajos niveles de penetración de las diversas tecnologías de acceso presentes en el país. “Cifras de Pyramid Research muestran que, para finales de 2014, Paraguay contaba con menos de 6% de penetración de líneas de telefonía fija y apenas cerca del 3% de accesos a banda ancha fija. Como contraste, la consultora estimaba que los servicios móviles para esta misma fecha rondaban el 107% de penetración”, insiste.

Los presentes niveles de adopción de servicios de telecomunicaciones por el consumidor paraguayo reflejan una realidad que no puede ser ignorada: La tecnología móvil está posicionada como el principal vehículo para impulsar la adopción de servicios de banda ancha. Para que esto sea una realidad, se precisa una política pública que impulse la expansión en cobertura de LTE y establezca las condiciones necesarias para que todos los operadores móviles del mercado ofrezcan comercialmente servicios en esta tecnología.

Una de las trabas para que LTE que está presente en el mercado desde febrero de 2013 comience a expandirse por localidades rurales consiste en las grandes diferencias existentes en la adjudicación de concesiones de espectro. “Esta disparidad en el otorgamiento de frecuencias de espectro RF no fomenta que los distintos operadores posean los incentivos suficientes para invertir en el despliegue de nuevas tecnologías como LTE”, puntualiza Otero.

A criterio del experto, la situación es exacerbada por la falta del establecimiento de un cronograma de adjudicación de nuevas licencias de espectro RF por parte de las autoridades regulatorias paraguayas y atrasos en el proceso de digitalización de las señales de televisión abierta. “El apagón analógico está pautado para 2024, por lo que la asignación de frecuencias en 700 MHz solo parece ser una posibilidad a largo plazo”, lamenta.

A corto plazo, se espera que la publicación del pliego de la próxima subasta ocurra en 2015 y que el proceso se limite a adjudicar dos licencias de 20 MHz cada una en la banda de AWS (total de 40 MHz). Esta baja cantidad de espectro se adjudicaría aunque se podrían destinar 40 MHz adicionales en la banda de 2600 MHz para la oferta de servicios de banda ancha móvil. Esta frecuencia en la actualidad se utiliza en mercados como Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú para la oferta de LTE.

Cuando la cantidad de espectro RF que ha sido asignado es limitada, es altamente probable que los operadores utilicen el ancho de banda que poseen para ofrecer servicios bajo diferentes plataformas tecnológicas. “Esto hace muy difícil que puedan introducir una nueva tecnología como LTE, que requiere su propia red. Especialmente, si las expectativas para un nuevo proceso de adjudicación de espectro no son positivas, ya sea porque esta ocurrirá muy tarde, porque la cantidad de espectro a ser adjudicado no es suficiente o porque las frecuencias que se piensa adjudicar no están limpias y los operadores tardarán años en poder utilizarlo para servicios comerciales, como es el caso de la banda de 700 MHz en Brasil”, analiza.

Otero avisora que las autoridades gubernamentales tienen un fuerte desafío en los próximos meses, pero si logran asignar la mayor cantidad de espectro RF posible, estarían dando un paso positivo en sus esfuerzos para beneficiar a los consumidores. Sobre todo a aquellos que no viven en localidades densamente pobladas y que en la actualidad cuentan con servicios de Internet que no permiten soportar iniciativas de tele-educación o tele-trabajo.

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