Mitos y realidades de la posición sexual del misionero

La postura del misionero es la más común, pero eso no significa que te ayude a llegar al orgasmo. Descubramos más de sus mitos y realidades.

Mitos y realidades de la posición sexual del misionero

El 99.9% de las personas que han tenido sexo alguna vez han realizado la posición sexual del misionero. ¿A cuántos les resultó satisfactoria? En ese rubro, los porcentajes disminuyen. Si bien es cierto que el misionero es la postura más difundida en occidente, esto no significa que sea la opción más efectiva para tener una vida sexual placentera .

Como muchas otras cosas en la vida, la posición sexual del misionero está llena de mitos e idealizaciones en los que vale la pena profundizar para ver qué tan reales son. Veamos algunos de ellos:

¿Fácil para llegar al orgasmo ?

Aunque tiene fama de sencilla, la postura del misionero puede no ser tan intuitiva y natural para el sexo como nos lo han hecho creer. Si tu pareja y tú no logran generar un buen ritmo en sus movimientos, podría volverse algo incómoda. Además, realmente son muy pocas las mujeres que alcanzan un orgasmo con esta postura ya que el Punto G queda en otra dimesión –por completo- y no puede ser estimulado, mientras que el clítoris tampoco tiene gran oportunidad de rozarse lo suficiente con el cuerpo de la pareja.

¿Más intimidad?

El misionero sin duda es una posición cercana, ya que el contacto con tu pareja es face to face. Puedes besarlo, acariciar su rostro, su pecho y espalda sin dificultad. Sin embargo, también es una postura que te dice la verdad sobre tu compañero sexual; si no tienen buena química , el misionero te ayudará a descubrirlo muy rápidamente. Puede que su cara “sexual” te parezca desagradable, que no aguanten verse directo a los ojos o que no resistas su mal aliento.

El 99.9% de las personas que han tenido sexo alguna vez han realizado la posición sexual del misionero. ¿A cuántos les resultó satisfactoria? En ese rubro, los porcentajes disminuyen. Si bien es cierto que el misionero es la postura más difundida en occidente, esto no significa que sea la opción más efectiva para tener una vida sexual placentera .
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Como muchas otras cosas en la vida, la posición sexual del misionero está llena de mitos e idealizaciones en los que vale la pena profundizar para ver qué tan reales son. Veamos algunos de ellos:

¿Fácil para llegar al orgasmo ?

Aunque tiene fama de sencilla, la postura del misionero puede no ser tan intuitiva y natural para el sexo como nos lo han hecho creer. Si tu pareja y tú no logran generar un buen ritmo en sus movimientos, podría volverse algo incómoda. Además, realmente son muy pocas las mujeres que alcanzan un orgasmo con esta postura ya que el Punto G queda en otra dimesión –por completo- y no puede ser estimulado, mientras que el clítoris tampoco tiene gran oportunidad de rozarse lo suficiente con el cuerpo de la pareja.

¿Más intimidad?

El misionero sin duda es una posición cercana, ya que el contacto con tu pareja es face to face. Puedes besarlo, acariciar su rostro, su pecho y espalda sin dificultad. Sin embargo, también es una postura que te dice la verdad sobre tu compañero sexual; si no tienen buena química , el misionero te ayudará a descubrirlo muy rápidamente. Puede que su cara “sexual” te parezca desagradable, que no aguanten verse directo a los ojos.

¿Divertida?

Si eres una mujer dinámica a la que le gusta tener el control de vez en cuando, esta postura será tu peor pesadilla. Seamos honestas, en la posición del misionero las mujeres no hacemos casi nada y todo queda en manos del hombre que tenemos encima. Eso puede llegar a ser aburrido, frustrante y poco sexy para muchas chicas con carácter.

¿Cómoda?

La mayoría de la gente piensa que el misionero es la postura más confortable que existe, pero en realidad necesitas tener ciertas “mañas” para que te resulte cómoda. Al estar debajo, el peso que tu partner llega a ejercer sobre ti puede ser demasiado, lo cual no es muy agradable que digamos. Además, la penetración a veces se dificulta ya que el pene queda más curveado de lo que debería porque ni tú ni él se tomaron la molestia de acomodarse correctamente. Nuestra recomendación en este caso es que coloques una almohada debajo de tu pelvis; esto te dará la altura ideal para estar más a gusto mientras practicas esta posición.

Guadalupe Flores / Terra

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