Sebastián Marroquin, hijo de Pablo Escobar Gaviría: “Si prohibimos la pizza tendríamos la misma guerra que hoy tenemos por las drogas”

pablo
Ñanduti Sebastián Marroquin, hijo de Pablo Escobar Gaviría: “Si prohibimos la pizza tendríamos la misma guerra que hoy tenemos por las drogas”

Cuando murió su padre, Juan Pablo Escobar tenía 16 años. Vivía en Bogotá, en una casa repleta de dólares pero muerto de hambre. No podía salir ni a comprar comida. Su cabeza valía cuatro millones de dólares. Debido a la presión de los Estados Unidos, él y su madre habían sido extraditados a Colombia por Alemanía, país donde habían buscado refugio.  Las puertas del mundo estaban cerradas para los Escobar Gaviría y  fue por eso que agarró la guía telefónica y en cinco minutos eligió un nuevo nombre y un nuevo apellido. Desde ese momento dejó de ser Juan Pablo y se convirtió en Sebastián Marroquin, el hijo de Pablo Escobar.

Marroquin afirma que a su papá no lo atraparon, sino que se entregó para salvar a su familia.

“Mi papá quería que le encontraran para que no tocaran su familia”

Sostuvo que esperó que todos hablaran para contar lo que entiende es la verdadera historia del hombre que logró someter al Estado colombiano.

Para escribir “Las historias que no deberíamos saber” se nutrió del testimonio de su padre, sus socios y sicarios.

Dijo que la novela El Patrón del Mal “no le deja una buena lección a los jóvenes” y tampoco refleja lo que realmente sucedió en la época donde el narco controló (o descontroló) Colombia.

“Ni él era así como lo muestran, ni los hechos son verdad absoluta”

Confesó que no recibió un centavo por la novela de Caracol y que tampoco tiene muchas ganas de reclamar algo.

“Tengo que decidir si me dedico a vivir o a pelearme con los que hacen plata con mi familia”.

Reveló que Pablo no tenia noción de la plata que había acumulado pero que no son “miles” como muchos aseguran sino “cientos”.

De todas maneras, este es el caso donde la plata no hace la felicidad.

“Nos moríamos de hambre con fajos de dinero a la vista, no podíamos ir ni ir a comprar comida porque nos querían muertos. Por mi ofrecían 4 millones de dólares, por mi padre 10”

Marroquín explicó que su Escobar ocupó el espacio que el Estado no ocupó y construyó campos deportivos, escuelas y centros de salud.

“Tenía el poder militar y buscó el poder político”

Indicó que durante la guerra que tuvo como protagonista a su padre murieron muchos militares pero también murieron muchos jóvenes en manos de los grupos de Limpieza Social del Estado.

Afirmó que no se puede luchar contra las drogas “con la receta de Nixon” y que el concepto prohibicionista genera una alta rentabilidad a los capos de este negocio.

Manifestó que las drogas no son un problema policial sino “de salud pública” que se combate con educación y no con balas.

Ese es Sebastian Marroquín, la persona que no quiso ser Pablo Escobar 2.0

2 Comentarios

Eva Chamorro

Muy bueno, me gusta toda la reflexión hecha de la vida que ha llevado su padre y la realidad actual de nuestra sociedad.

nelson ruiz

Interesante el logro con la entrevista.Siempre nos equivocamos al jusgar a un semejante,

Deja un comentario