Prada se viste de Rem Koolhaas en su nueva Fundación en Milán

El arquitecto holandés Rem Koolhaas, premio Pritzker y fundador del Office for Metropolitan Architecture (OMA), firma la nueva fundación milanesa de la casa de moda Prada, a la que “viste” en un complejo presentado este fin de semana.

Prada se viste de Rem Koolhaas en su nueva Fundación en Milán


La colaboración entre OMA y la firma fundada en Milán en 1913 no es nueva, pero la ambición de dejar una impronta más allá del mundo del lujo es patente en el conjunto de edificios creados y recreados por el equipo de Koolhaas y que Efe pudo visitar en una presentación previa a su apertura al público el 9 de mayo.

Situada en el sur de la capital lombarda, junto a las vías de la estación de Porta Romana, los edificios de la Fondazione Prada aprovechan lo que fue una destilería de licores para desarrollar en 19.000 metros cuadrados una visión de arte en varias disciplinas animada por su directora ejecutiva, Miuccia Prada.

De la Società Italiana Spiriti, fundada en 1910, la fundación hereda varias estructuras aprovechadas por Koolhaas pero el arquitecto neerlandés ha levantado nuevos volúmenes para alojar tanto parte de la colección de Miuccia Prada como para presentar nuevas exposiciones.

La muestra ocupa las dos plantas de “Podium”, uno de los edificios de nueva planta del complejo y que exhibe esculturas clásicas romanas y sus reconstrucciones coloreadas para subrayar la “relación ambivalente” entre el original y la imitación en el arte de aquella época y la circulación de copias como homenaje al mundo griego.

Más de setenta obras, procedentes de los Museos Vaticanos, del Ermitage de San Petersburgo o del Museo Arqueológico de Nápoles, analizan en profundidad esculturas originales conocidas por sus copias y dialogan con creaciones contemporáneas que chocan por ofrecer al visitante el color con el que las clásicas fueron creadas.

La galería Sur, el Depósito, la galería Norte y la Cisterna exhiben piezas de la colección permanente de Prada, que incluyen obras de Donal Judd, Yves Klein, Jeff Koons, David Hockney y Richard Serra.

Los enormes espacios desnudos del interior de Cisterna albergan un montaje presentado como “Tríptico”, con tres obras que, procedentes de la Colección Permanente de la firma de moda, presentan desde el 9 de mayo sendas de Eva Hesse, Pino Pascali y la sorprendente “Lost Love”, de Damien Hirst.

Esta obra del artista británico se exhibió en 2000 en la galería Gagosian de Nueva York y en 2003 en la londinense Saatchi y es un cubo de cristal en cuyo interior peces de agua dulce nadan alrededor de la silla y los instrumentos de una consulta de ginecólogo.

El ministro italiano de Bienes y Actividades Culturales, Dario Franceschini, justificó al introducir a la prensa el nuevo centro artístico la decisión de crear un lugar que difunda la creación contemporánea.

“A veces se cree que a Italia no le corresponde invertir en el arte contemporáneo, pero el Coliseo y el Vaticano fueron contemporáneos”, opinó el ministro.

Koolhaas presentó el complejo -del que queda por terminar el edificio “Torre”, en obras- y se mostró satisfecho de que él, “como alguien del norte”, haya podido llevar adelante un proyecto así en un país del sur.

El holandés criticó por otro lado que “en los últimos veinte años (la arquitectura) se haya centrado demasiado en los arquitectos y su individualidad”.

El cine de la Fondazione, donde se hizo la presentación a la prensa, servirá para estrenar un proyecto titulado “Roman Polanski: mis inspiraciones”, en el que se exhibirá un documental concebido por el cineasta franco-polaco y dirigido por Laurent Bouzerau.

En él se mostrarán las fuentes de inspiración del director de “El pianista”: “Ciudadano Kane”, de Orson Welles; “Grandes Esperanzas”, de David Lean; el “Hamlet” de Laurence Olivier; “El ladrón de bicicletas”, de Roberto Rosellini; “Ocho y medio”, de Federico Fellini, y “Larga es la noche”, de Carol Reed.

Otro realizador, Wes Anderson, ha concebido el café “Bar Luce”, situado a la entrada del complejo, un lugar que recrea con materiales y objetos inspirados en los de las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo XX el ambiente de un local típicamente milanés, con un homenaje a dos filmes en particular.

Se trata de “Rocco y sus hermanos”, de Luchino Visconti, y el clásico de Vittorio de Sica “Milagro en Milán”, en un espacio que Anderson deja claro, según los promotores, no servirá de “set” de rodaje, “aunque pueda ser un buen lugar para escribir una película”.

Javier Alonso – EFE

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