Uruguay avanza en su guerra contra el alcohol tras ganar la batalla al tabaco

Tras una larga carrera como oncólogo, al presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, no le tiembla el pulso al marcarse un nuevo enemigo a combatir: el alcohol, contra el que luchará como ya lo hizo frente al tabaco, lo que llevó al país a una demanda internacional todavía por resolver.

Uruguay avanza en su guerra contra el alcohol tras ganar la batalla al tabaco

“Vamos a desarrollar acciones similares muy fuertes como las que desarrollamos en la lucha contra el tabaquismo”, espetó el mandatario, que ya gobernó el país entre 2005 y 2010, en un discurso radiado y televisado pocas horas después de recibir la banda presidencial, el pasado 1 de marzo.

Con su idea de que para Uruguay “es prioritaria la salud pública a aspectos comerciales”, la lucha contra el cigarrillo fue uno de los pilares más controvertidos de aquella legislatura, cuando puso en marcha severas políticas que desembocaron en una multimillonaria demanda de la tabacalera estadounidense Philip Morris a Uruguay.

Sin embargo, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial, receptor de la demanda, aún no ha emitido su fallo, por lo que si bien Vázquez venció en la batalla contra el consumo de tabaco, todavía está en el aire si también ganará la guerra.

Aunque todo apunta a que la lucha contra el alcohol no adquiera la misma envergadura, la temática de salud volverá a ser prioritaria para el periodo 2010-2015, que profundizará en los programas de prevención y control de consumo de tabaco, drogas y bebidas espirituosas.

De momento, el pasado 25 de marzo el gobernante inició una serie de reuniones conjuntas con representantes de los partidos de la oposición y organizaciones vinculadas a la temática del alcohol con el fin de iniciar un proceso de consenso para elaborar un proyecto de ley destinado a regular el mercado de esta sustancia.

La idea no es llegar a “alcohol cero” y prohibirlo a la sociedad, sino tratar el consumo abusivo y problemático, expresó tras esa primera instancia el diputado del Partido Nacional Álvaro Dastugue, con base en lo transmitido por Vázquez.

El segundo encuentro tuvo lugar ayer, en el que se decidió que el país pondrá en marcha próximamente, mediante decreto, una serie de medidas tomadas por “consenso” político y social destinadas a fomentar la “tolerancia cero” frente al consumo al volante así como a impulsar una campaña de comunicación y en los planes educativos.

“Es un decreto que lleva atrás todo el respaldo de quienes participamos de esto”, dijo el diputado del Partido Independiente (PI) Daniel Radío, quien destacó el apoyo de todo el espectro político y de las organizaciones involucradas.

Entre ellas, el Centro de Almaceneros Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (Cambadu) y la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (Foeb).

El abuso de la ingesta entre los jóvenes, así como la incidencia del consumo de alcohol en la violencia doméstica y en los accidentes laborales y de tráfico son algunos de los asuntos en el punto de mira.

Se trata del mismo país que en diciembre de 2013, durante el Gobierno de José Mujica (2010-2015), dio la vuelta al mundo tras aprobar, en su lucha contra el narcotráfico, una ley destinada a regular el mercado de la compraventa de marihuana.

“No estamos en ninguna cruzada prohibicionista ni en guerra, solo intentando reducir los daños del consumo nocivo (…) sabiendo que es un tema mucho más complejo que el cannabis y el tabaco”, indicó el pasado marzo Milton Romani, secretario general de la Junta Nacional de Drogas.

Una encuesta realizada por la Junta Nacional de Drogas (JND) entre más de 11.000 jóvenes reveló en diciembre un descenso en el consumo de alcohol y cigarrillos en los adolescentes de entre 13 y 17 años, y esclareció que por primera vez el consumo de marihuana superó al del tabaco.

Así, en 2003, el 55,9 % de los encuestados había ingerido una bebida alcohólica en el último mes, mientras que en 2014 lo hizo el 38,7 %.

En boca de Romani, las medidas que se prevén tomar de aquí en adelante tendrán que ver con la limitación de la publicidad y la promoción del alcohol, con nuevas exigencias para los puntos de venta y con una nueva política impositiva.

Eso sí, a su juicio, el vino, por ejemplo, es un producto nacional que forma parte de la cultura y si fuera grabado “habría que ser “muy cuidadoso” al tratarse de un producto del que viven muchas familias.

Se espera que la nueva legislación pueda dar sus satisfacciones y aminorar los efectos de la ingesta problemática, como parece que funcionó con la normativa antitabaco.

Según el Convenio Marco para el Control de Tabaco, la prevalencia del tabaquismo ha disminuido en Uruguay un 25 % en diez años, un descenso en el que seguro influyeron medidas aprobadas en Uruguay como obligar a que las crudas imágenes sobre los efectos del tabaco en la salud ocupen el 80 % de cada paquete de cigarrillos.

El “principal enemigo de las mujeres es el consumo de tabaco”, espetó Vázquez a principios de marzo durante su intervención en Montevideo en un acto oficial en conmemoración del Día Internacional de las Mujeres: unas declaraciones que le valieron multitud de críticas por parte de diversos colectivos feministas.

Y es que para él, “ni el sida, ni la tuberculosis, ni la violencia doméstica, ni el alcohol, ni las drogas, ni los accidentes de tránsito” matan a las mujeres como mata el consumo de tabaco. EFE

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