La vida de Saldaño, único argentino condenado a muerte en EEUU, llega al cine

Víctor Hugo Saldaño, único argentino condenado a muerte en EEUU, espera desde hace 18 años su ejecución recluido en el “Corredor de la muerte” de Texas, adonde viajó en busca de oportunidades, como relata el documental sobre su vida que se estrenará hoy en Buenos Aires.

La vida de Saldaño, único argentino condenado a muerte en EEUU, llega al cine


“La película de ninguna manera exculpa su responsabilidad, de hecho, él mismo la ha asumido, como se ve ahí”, explica a Efe Raúl Viarruel, periodista cordobés y director de “Saldaño, el sueño dorado”, que se estrenará hoy en un cine porteño.

El documental recorre la vida de Víctor Saldaño desde que en 1989 dejó su Córdoba natal, en el centro de Argentina, para viajar por Latinoamérica, hasta hoy, recluso en la prisión texana de máxima seguridad Polunsky por asesinar al estadounidense Paul Ray King.

El crimen, relatado en primera persona por el argentino en la película, se produjo el 25 de noviembre de 1995 en la ciudad de Plano, en el norte del estado de Dallas, cuando Saldaño raptó junto con un cómplice mexicano a la víctima con el objetivo de robarle y terminó disparándole cinco tiros porque se resistió.

Este retrato “desangelado”, como lo define su autor, no intenta ser benévolo con su protagonista, pero destapa algunos elementos que revelan la postura “cínica” del interrogatorio policial que se le realizó la noche del crimen.

Este material, que la familia de Saldaño vio por primera vez hace una semana en el estreno de la película en Córdoba, llegó a manos de Viarruel con la única condición de no revelar la fuente por tratarse de una “gran evidencia” del acoso policial.

“Un acoso tan fuerte como para que él se terminara autoincriminando, sin ningún tipo de asistencia legal”, opina el director, que trabajó durante ocho años en la realización de la película.

Un año después del episodio, Saldaño fue condenado a pena de muerte por inyección letal por la Justicia de Texas, sentencia que en el 2000 fue anulada por la Corte Suprema estadounidense por basarse en argumentos raciales.

En el momento del primer juicio, si el acusado entraba en las categorías de “negro” o “hispano” era considerado como potencial reincidente en el delito, argumento que bastó para sentenciar que el “hispano” Saldaño no sólo debía ir a prisión, sino que también debía morir.

“Por este tema de discriminación, en 2001 se sancionó en Estados Unidos la llamada ‘ley Saldaño’, por la que no se puede sentenciar por motivos raciales en los juzgados penales”, recuerda el periodista.

Aún así, en 2004 el argentino volvió a ser condenado a muerte por el tribunal texano, que desestimó la observación de la Justicia Federal y ratificó a Saldaño -“ofensor 999203”- en su lista de espera para recibir una inyección letal.

Lidia Guerrero, la madre de Saldaño, que aparece como un personaje central en toda la película, hace honor a su apellido cuando relata la lucha que lleva adelante por la vida de su hijo y su sufrimiento, reflejado en su propio rostro.

“Durante mucho tiempo (Guerrero) no consiguió ayuda porque, en el contexto de las “relaciones carnales con Estados Unidos”, al Gobierno argentino de la década de los 90 no le interesaba movilizar absolutamente nada que pudiera llevar a tener un problema con ese país”, denuncia Viarruel.

Ella fue quien tocó las puertas de abogados argentinos, estadounidenses y funcionarios que la acompañan en la causa, elevada en 1998 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Llegó incluso al Vaticano, en febrero del año pasado, para pedirle al papa Francisco que “interceda para que haya clemencia” por su hijo.

Hoy, la defensa de Saldaño espera que se estudie un recurso de hábeas corpus que apunta la posibilidad de que sea declarado paciente psiquiátrico.

“La estrategia que la Cancillería argentina, que tiene un “Grupo Saldaño”, y los abogados llevan es que a Saldaño se lo declare paciente psiquiátrico porque, después de 18 años de reclusión en el corredor y 20 preso, tiene una condición mental que lo ha convertido en tal”, apunta Viarruel.

Según su investigación, la Justicia estadounidense no ha dado señales de querer cambiar la sentencia, aunque el realizador considera que la resistencia de la Cancillería argentina y de la defensa legal de Saldaño es “muy fuerte”.

Mientras familia, abogados y funcionarios interceden para que el tribunal lleve adelante un tercer juicio, Saldaño sigue en la lista de ejecuciones pendientes en Texas, que acumula 524 desde 1982.

Yesica Brumec
EFE

Ningún Comentario

Deja un comentario