¡Paraguay despierta!

Presidenta de la Coordinadora de Abogados del Paraguay y abogada especialista en Derecho Constitucional y Laboral

La Dictadura nos  asfixió de silencios y la democracia de cobardía. Muchos de los que tenemos la posibilidad de pensar y construir opinión pública sobre temas de relevancia para el país  preferimos el camino de la indiferencia o lo que es peor la mediocre zalamería para acercarnos a quienes nos gobiernan y “estar bien” con el poder turno.

Existen demasiados asuntos de interés público que deben obligar a una sociedad con madurez democrática a  presionar al Congreso Nacional y  a los Poderes Ejecutivo y Judicial a incorporarlos en una agenda ciudadana de prioridades. Al elegir el silencio dejamos que nuestros representantes y autoridades marquen una hoja de ruta que la mayoría de las veces dejan a un lado lo importante y contemplan una lista de opciones sesgadas por la avaricia, la conveniencia y la vulgaridad de una miopía política que sólo se mueve para mantener o aumentar influencia y poder.

La postergada ley de Financiamiento Político,  la anunciada Reforma Judicial, las modificaciones de las leyes del Consejo de la Magistratura y del FONACIDE son algunos instrumentos legales impostergables para transitar el camino de nuestra amilanada institucionalidad.

Es hora que la ciudadanía paraguaya entienda que no basta participar en los procesos electorales. Ser ciudadano es mucho más,  implica compromiso en el control de la gestión de gobierno y sobre todo escrutinio del gasto público.

La indiferencia y apatía social nos pasan facturas permanentes; la desgracia de tener una mayoría de autoridades corruptas no es un castigo divino es consecuencia de nuestra in-conducta democrática y una temible cobardía de silencios cómplices.

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