Tomates van, locotes vienen, lluvia de cebollas…la caravana de “los ciudadanos indignados” por la ocupación ilegal de calles y espacios públicos irrumpe casi desafiante en el corazón del mercado de […]


Tomates van, locotes vienen, lluvia de cebollas…la caravana de “los ciudadanos indignados” por la ocupación ilegal de calles y espacios públicos irrumpe casi desafiante en el corazón del mercado de San Lorenzo (Calle Julia Miranda Cueto) despertando la furia de los casilleros, que arrojan los proyectiles más austeros (hortalizas), y agreden  a los manifestantes que  “osaron” ofender sus dominios transitando por “sus” calles sin el requisito de la aprobación de sus •dirigentes”.

Esta crónica, no es más que el relato de uno de los hechos visibles, una especie de batalla dentro del conflicto social generado y construido a lo largo de décadas por inacción de los gobernantes. Y aunque la literatura parezca contradictoria, plasma la realidad de lo que acontece No solo en el MERCADO sino en toda la ciudad de San Lorenzo. La inacción construyo el conflicto.

Por más de 25 años, los gobernantes, por acción, pero más por omisión (culposa y cómplice) permitieron que de forma gradual y sistemática el mercado de san Lorenzo sea el escenario ideal para el quebrantamiento de las normas, el caldo de cultivo de todo tipo de abusos a los derechos ciudadanos.

Calles para transitar ocupadas por casillas, veredas donde los propios comerciantes frentistas colocan estantes de mercaderías, venta de productos falsificados y de contrabando, venta de alimentos sin la mínima inspección sanitaria, evasión impositiva, niños viviendo en condiciones infrahumanas,  son solo algunos de los ejemplos de cómo se transgrede impunemente la ley, en connivencia con las autoridades, que en su “máximo” esfuerzo en adecuar la cadena de ilegalidades al marco legal, no se le ocurre mejor idea que cobrar un “canon” por la estadía en la zona.

Sería un error, atribuir la responsabilidad del caos social y legal, solamente al Jefe comunal, y los concejales pues bien se sabe, es una zona geográficamente  estratégica para el acceso a la capital, por lo que naturalmente los espacios, sean  para el tránsito o el comercio, son utilizados por pobladores de ciudades aledañas, hecho que mereció desde siempre un proyecto y un programa integrador, proveniente de las más altas esferas gubernamentales (GOBERNACION, MOPC, PODER JUDICIAL), y lograr que esa confluencia foránea,  otorgue un beneficio igualitario tanto a los habitantes de la ciudad, como a los de otras ciudades vecinas.

Autodenominados la CIUDAD UNIVERSITARIA, y teniendo a La Universidad Nacional paradójicamente a pasos de la Municipalidad, pero a años luz de distancia como coadyuvantes para el desarrollo de proyectos, no existe ni existió nunca,  proyectos serios acerca las formas de lograr la solución al problema del Mercado y a tantos otros, pues nunca se recurrió a ella, prácticamente dando la espalda a la posibilidad que una Institución que por su propia naturaleza, pueda otorgar posibilidades de solución a los problemas,  basándose en estudios científicos y técnicos,  sean estas de las autoridades, de los docentes,  o porque no, hasta de los propios alumnos.

Hoy, la inacción eclosiona peligrosamente en la formación visible de grupos antagónicos. Por un lado están los trabajadores del mercado, cuya cohesión y coyuntura igualmente está dividida según intereses políticos y económicos (Propietarios, frentistas, casilleros, carriteros, seguidores de tal o cual partido, leales al intendente, leales a los concejales, etc.) Por el otro sector se encuentran ciudadanos que dicen estar “indignados” por los abusos y el quebrantamiento histórico de las leyes en la zona del mercado, afectando esta situación  derechos fundamentales de convivencia. Esta situación, crece en peligro, a razón de la dificultad de individualización de los sujetos pertenecientes a cada sector, puesto que la simple estadía en la zona, genera una riesgosa presunción de pertenencia al bando contrario, y podría derivar en una pelea con alcances insospechados. De hecho, en la caravana de indignados, sufrieron tomatazos y huevazos muchas personas que circulaban por las calles afectadas, sin pertenecer a ningún sector en particular.

Pero también hay una lucha cotidiana, tal vez, no tan visible como la anterior, que sostienen todos aquellos ciudadanos, que tomando o no conciencia de la realidad, y sin pertenecer a ninguno de los sectores, (Mercaderos Vs Indignados) luchan por ganar el pan lo mas dignamente posible, mientras que su actividad hace que estudiantes deban caminar por la calzada, hace que los que alcanzan a caminar por las veredas deban agachar sus cabezas y esquivar estantes, que los automovilistas soportar el denso tráfico, los niños convivir con la basura, los pasajeros de buses esperar una hora para avanzar 10 cuadras, y otras tantas BATALLAS.. Esa es la verdadera pelea cotidiana, que por la inacción e inutilidad de los gobernantes, nos puso en una lucha constante…casi un todos contra todos..