CPJ ve riesgo constante para periodistas por terrorismo y acción de Gobiernos

“Los periodistas están atrapados en una dinámica de terror”, afirmó el director ejecutivo del CPJ, Joel Simon, en una declaración que acompaña al informe anual de esa organización sobre la libertad de prensa y que incluye los casos de México y Paraguay. Los profesionales de la comunicación, añade Simon, “están amenazados por actores no gubernamentales […]

CPJ ve riesgo constante para periodistas por terrorismo y acción de Gobiernos

“Los periodistas están atrapados en una dinámica de terror”, afirmó el director ejecutivo del CPJ, Joel Simon, en una declaración que acompaña al informe anual de esa organización sobre la libertad de prensa y que incluye los casos de México y Paraguay.

Los profesionales de la comunicación, añade Simon, “están amenazados por actores no gubernamentales que los tienen como objetivos y los Gobiernos que restringen las libertades públicas, incluyendo la de prensa, a nombre de la lucha antiterrorista”.

En el prefacio del informe, la periodista de la cadena CNN Christiane Amanpour menciona los casos de varios países, incluido Paraguay, para llamar la atención de los peligros que enfrentan los periodistas en todo el mundo.

Son peligros que provienen “de la vigilancia de los Gobiernos y de la censura a la piratería informática, de los ataques físicos y la cárcel, del secuestro y el asesinato”.

“El objetivo -agrega Amanopour- es limitar o controlar el flujo de información, un esfuerzo cada vez más complicado, con apuestas más y más altas”.

El informe del CPJ dedica un capítulo a los riesgos que enfrentan los periodistas paraguayos, especialmente en la frontera con Brasil, y cita el caso de Cándido Figueredo, del diario ABC Color, que tiene que movilizarse con dos guardaespaldas y escolta policial.

Figueredo, de 58 años, ha sido objetivo de atentados y amenazas de grupos criminales que operan en la frontera y que le han obligado a limitar sus desplazamientos y contar con medidas especiales de seguridad. “Es como vivir en prisión”, sostiene.

Según los datos de CPJ, al menos cinco periodistas han muerto en Paraguay desde 1992 por su labor informativa, pero el reporte sostiene que ninguno de los autores intelectuales de estos crímenes ha sido encarcelado o condenado.

“Este es el lugar donde existe el crimen perfecto”, sostiene Figueredo. “El Estado simplemente se lava las manos. Lo más que sucede es que te asignan un guardaespaldas”, agrega el periodista, corresponsal en la ciudad de Pedro Juan Caballero.

Entre otros casos mencionados se encuentra el de Pablo Medina Velásquez, también de ABC Color, quien fue asesinado en octubre pasado de cuatro balazos y un tiro de gracia en el rostro con una escopeta.

Medina había sido amenazado por sus artículos sobre el tráfico de cocaína y marihuana en la frontera de Paraguay con Brasil. El exalcalde de la localidad de Ypehú Vilmar Acosta Marques es el principal sospechoso del crimen, pero escapó a Brasil.

El informe compara también los peligros que sufren los periodistas locales en México y Pakistán, dos países que “ocupan los primeros puestos en el índice de impunidad anual” que elabora esa organización.

Aunque los periodistas muertos en países como México y Pakistán no es tal alto como en zonas de guerra como Siria o Irak, “estas regiones son mucho más peligrosas que otras más estables”, añade el informe.

Si en Pakistán los culpables son grupos radicales islámicos, en México son los cárteles del narcotráfico “y los funcionarios corruptos” de ese país, que “han intimidado a la prensa libre y se han convertido en árbitros de lo que la prensa puede decir y, por tanto, de lo que la sociedad puede saber”, agrega el informe.

Asimismo, menciona el asesinato del periodista Armando Rodríguez Carreón, del diario El Diario de Juárez, el 13 de noviembre de 2008, cuando estaba estacionado a la entrada de su casa acompañado de su hija de 8 años.

También recoge el caso del periodista Luis Cardona, que fue secuestrado y torturado en agosto de 2012 en el estado norteño de Chihuahua y a quien le amenazaron con matarlo a él y a su familia.

Aun así, Cardona sigue en la profesión. “Estoy en esto por una vocación que tengo y conozco los riesgos”, dice el periodista mexicano en comentarios recogidos en el informe. EFE

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