Los amantes de los viejos y lentos trenes de Tailandia

Los lentos y obsoletos trenes de Tailandia son un fastidio para la gran mayoría de los pasajeros, excepto para los amantes del ferrocarril cautivados por el encanto de las viejas locomotoras y estaciones de madera.

Los amantes de los viejos y lentos trenes de Tailandia

El tailandés Pornchalit Krutmuang aún recuerda la emoción que sentía de niño cuando se montaba en el tren para visitar a su abuela, una imagen que perdura en su memoria y alimenta su pasión por el tren.

“De pequeño tenía que montarme en muchos trenes para visitar a mi abuela. Me gustaba mucho. Los trenes, la vista. Desde entonces es mi pasión”, señala a Efe Pornchalit, ya en la treintena.

Estudió ingeniería y ahora trabaja en una compañía de telecomunicaciones, pero nunca ha dejado de subirse y bajarse de trenes no sólo para viajar sino para disfrutar de la sensación del traqueteo del tren, el silbato de la locomotora y la cadencia de paisajes a través de las ventanas.

Hace diez años, este tailandés fundó con otros amantes del tren Rotfaithai.com (“tren tailandés”, en tailandés), un colectivo que organiza viajes en diferentes trenes en Tailandia para disfrutar, tomar fotos y recabar información que luego publican en su web.

Con los años, el grupo ha aumentado sus actividades y colabora con una agencia, railway-trip, especializada en organizar excursiones con trenes “charter”.

En uno de estos viajes programados, Pornchalit y sus cómplices forofos se citan en Hualampong, la estación central del ferrocarril en Bangkok, de estilo modernista y donde los mochileros se mezclan con los campesinos que vuelven a sus pueblos con el petate y cajas atadas con cuerdas.

Vendedoras ambulantes, que ganan al día unos 200 bat (unos 6 dólares o 5 euros), llevan huevos duros, mangos verdes o pescado seco en cestas que sostienen en la cabeza.

El tren es un Daewoo surcoreano de gasóleo de 1996 con dos coches que llevan integrada la locomotora, el modelo más moderno sobre las vías tailandesas.

Más de una docena de socios de Rotfaithai.com y varios excursionistas se acomodan en los asientos designados en el tren que los lleva a través de campos de arroz, girasoles y cañas de azúcar en las provincia de Nakhon Ratchasima y Lopburi.

“Personalmente, me gustan más los trenes antiguos porque conectan más conmigo. Ahora los tailandeses prefieren el autobús o el avión porque el tren es lento, pero a veces estos trenes lentos te permiten disfrutar más del viaje y el paisaje”, asevera Pornchalit.

El interior de los trenes es un viaje en el tiempo a los años 70, con ventiladores que no funcionan, ya que han sido sustituidos por aire acondicionado, y estrechos baños con retretes a la turca, con un agujero en el suelo.

Muchos excursionistas disfrutan del ambiente retro para ir al norte o a Kanchanaburi, la provincia occidental donde se encuentra el famoso puente del tren de la Segunda Guerra Mundial popularizado por la película “El puente sobre río Kwai”.

No obstante, los fans del tren reconocen que el ferrocarril también necesita modernizarse, ampliar el número de vías y hasta incorporar la alta velocidad para reducir los trayectos que, por ejemplo, tardan 12 ó 13 horas en cubrir los 680 kilómetros entre Bangkok y Chiang Mai, una turística ciudad en el norte.

“Mucha gente viaja en tren, pero no llega a todas partes, por lo que no es realmente (el medio de transporte) más popular”, indica Chalaew Waikanha, jefe de la estación de Hualampong.

“Por esta estación pasan cada día unos 25.000 pasajeros”, afirma Chalaew, de 51 años, quien recuerda cómo de joven montaba en trenes que aún funcionaban con madera como combustible.

El modelo en activo más antiguo en Tailandia es un UM12C de General Electric construido en 1964, mientras que otros trenes, todos impulsados por motores diesel, son máquinas del fabricante francés Alstom o los japoneses Hitachi y Tokyu, entre otros.

La junta militar de Tailandia ha revivido un proyecto para implantar la alta velocidad entre Bangkok y ciudades turísticas como Hua Hin y Pattaya, una iniciativa que lleva años en los cajones de los ministerios.

Las autoridades han firmado además acuerdos con empresas chinas y japonesas para duplicar el trazado ferroviario, ya que en muchos tramos sólo existe una vía, lo que retrasa los trayectos con trenes que tienen que aguardar para cederse el paso.

El reverso del plan, según algunos amantes de los viejos trenes, es el peligro de que muchas antiguas estaciones de madera tengan que desaparecer para dar paso al ensanche del trazado de las vías.

Quizá, lo más atractivo de los viejos trenes es que la tercera clase es gratis para los tailandeses, aunque el Gobierno ha anunciado medidas para limitar este privilegio a menores, ancianos, religiosos y discapacitados.

Gaspar Ruiz-Canela – EFE

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