Diez años sin Roa Bastos y sin pistas de sus obras desaparecidas

Paraguay recuerda al escritor Augusto Roa Bastos, de cuya muerte se cumplen hoy diez años, con una edición especial de su magistral novela “Yo, el Supremo”, pero sin nuevas pistas sobre las dos obras en las que trabajaba antes de fallecer.

Diez años sin Roa Bastos y sin pistas de sus obras desaparecidas


Si bien el enigma se mantiene, el círculo de Roa Bastos coincide en que el Premio Cervantes de 1989 tenía casi completadas antes de morir la novela “Un país detrás de la lluvia” y “Los 1000 y un proverbios rebeldes”, un libro de aforismos.

Sobre lo ocurrido con esos textos nadie se atreve a emitir un veredicto, barajándose las precarias relaciones de Roa Bastos con la informática y también la posibilidad de un robo.

“Entre 1997 y 2003 él hablaba de que los tenía muy avanzados. Lo que a mí me dijo fue que los tenía en su computador, se averió y lo llevó a reparar. Y que al no tener arreglo le dieron uno nuevo. No sabemos si en ese cambio se perdieron o fue un robo”, dijo a Efe el periodista y escritor Antonio Pecci.

Víctor Jacinto Flecha, compañero de exilio de Roa Bastos, también asegura que estaban casi concluidas, aunque sobre su destino final no emite conjeturas.

“Sí se habló de robo, pero solo puedo decir que están desaparecidas. Él hablaba mucho a sus amigos de ‘El país detrás de la lluvia’, decía que estaba bien avanzada, es la novela que yo sé seguro que estaba escribiendo”, declaró a Efe Flecha, vicepresidente de la Fundación Augusto Roa Bastos, cuya obra se compone de novela, cuentos y poesía.

Ante lo que parece un pérdida irreversible, quedan los testimonios de quienes leyeron parte de esos dos libros de Roa Bastos, fallecido en Asunción a los 87 años y en cuya obra literaria destaca la “trilogía sobre el monoteísmo del poder”, también llamada “trilogía paraguaya”, compuesta por las novelas “Hijo de hombre” (1960), “Yo el Supremo” (1974) y “El Fiscal” (1993).

Pecci, quien tuvo acceso a “El país detrás de la lluvia”, habla de un libro marcado también por los problemas que el novelista veía enquistados en Paraguay.

“Es difícil sopesar la dimensión de esa obra, el contexto general era su preocupación sobre la realidad social de Paraguay, la deforestación, el despojo de tierras a los indígenas y a los campesinos, él me dijo muchas veces que se sentía un campesino”, recordó Pecci, autor de un libro sobre este escritor considerado uno de los más destacados de la literatura latinoamericana.

En cuanto a “Los 1000 y un proverbios rebeldes”, otro de sus amigos, el periodista español Antonio Carmona, señaló a Efe que se componía de metáforas y aforismos influidos por el surrealismo.

“Eran aforismos que nunca se encontraron y de tono surrealista. A él le gustaba mucho el cine de Luis Buñuel”, dijo Carmona.

Resaltó además que hay otras dos novelas desaparecidas de Roa Bastos, probablemente extraviadas durante sus dos exilios, los que le llevaron primero a Argentina y luego a Francia.

Se trata de su primera novela, titulada “Fulgencio Miranda”, que ganó el premio Ateneo Paraguayo en 1941, y “La Caspa”, escrita en su exilio en Toulouse.

“De la primera sabemos de su existencia por ese premio y por un comentario aparecido en el diario El País, donde Roa Bastos era redactor, pero no existe ningún ejemplar”, dijo.

Y tampoco de “La Caspa”, un proyecto que era conocido por sus amigos y por escritores como Julio Cortázar.

“‘La Caspa’ era muy surrealista. Habló de ella en la Universidad de Toulouse estando Cortázar presente. Yo creo que se perdió en Toulouse y por algún motivo no quiso volver a escribirla”, comentó Carmona.

Añadió que otros escritos nunca encontrados son las crónicas periodísticas que Roa Bastos hizo para el rotativo asunceno El País en la Europa de postguerra bajo el título de “La Inglaterra que yo viví”, así como varias obras de teatro y guiones de cine, oficio que desempeñó en su exilio argentino.

Carmona, que calificó de “tragedia” todas estas pérdidas, es uno de los responsables de la edición especial de “Yo, el Supremo”, que se lanzará a primeros de mayo en la Feria Internacional del Libro de Asunción.

La edición, que estaba prevista que fuera presentada el pasado año, coincidiendo con el 40 aniversario de su publicación, lleva las ilustraciones que hizo para el original el dibujante argentino Carlos Alonso.

Y cuenta además con un glosario de Carmona bautizado como “roabastiario”, un conjunto de aclaraciones al lector sobre algunos de los contenidos de una novela que sigue avasallando por su revolucionario estilo y riqueza lingüística.

Chema Orozco – EFE

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