Miles de albaneses huyen a Alemania en busca de la “tierra prometida”

Albania, una de las naciones más pobres de Europa, sufre una nueva ola de emigración y miles de ciudadanos huyen a Alemania en busca de una “tierra prometida” que les rescate de la miseria. Tan solo en el mes de marzo abandonaron este pequeño país más de 3.000 personas.

Miles de albaneses huyen a Alemania en busca de la “tierra prometida”

Según la oficina de estadística comunitaria Eurostat, 16.805 albaneses solicitaron asilo en los países de la Unión Europea (UE) en 2014, frente a los 2.860 que lo hicieron en 2011, cuando se les dejó de exigir un visado en la zona Schengen.

El flujo de personas que abandona tierras albanesas no para de crecer. Durante el primer semestre de este año emigraron solo a Alemania 6.500 personas, 3.200 de las cuales en marzo.

Albania ocupa así el undécimo lugar en una lista de treinta países, encabezada por Siria, Afganistán y Kosovo.

Huyen de diferentes zonas del país, desde Kukës, situado en el pobre y montañoso noreste, hasta regiones sureñas más prósperas como Korça y Vlora.

Pese a que los motivos de esta masiva salida son diferentes, la mayoría escapa de la pobreza, mientras algunos son engañados y manipulados por las mafias. Todos ellos comparten un mismo objetivo, llegar a una tierra próspera que les augure un futuro mejor, lo que en esencia encarna Alemania.

“No me voy para enriquecerme, sino para dar a mis dos hijos una vida mejor. Aquí la tierra escasea, no hay trabajo, agua potable ni de regadío. Tampoco encuentro un hueco en el mercado para vender mis aceitunas”, afirma a Efe Admir, de 29 años y vecino del pueblo de Cakran, en el sur del país.

Él pertenece al amplio grupo de albaneses que ha vuelto a su país desde Grecia e Italia, donde habían conseguido una estabilidad hasta la llegada de la crisis, y que ahora se plantea probar suerte en Alemania.

“Nos pasamos el día encerrados, 30 personas en una casa de dos pisos, como en Gran Hermano. Nadie trabaja y sobrevivimos gracias al cultivo de un terreno de mil metros cuadrados”, se lamenta Xhevahire Rama, madre de 9 hijos, mientras no puede evitar emocionarse al mencionar el nombre de su hija, quien les ha abandonado recientemente para buscar una vida mejor.

Durante el comunismo los habitantes de Cakran vivían del cultivo del algodón y el tabaco. En los primeros años de la democracia muchos de ellos se enriquecieron con la producción de hachís, mientras otros prefirieron emigrar hacia países vecinos y más prósperos como Grecia e Italia.

Según explicó a Efe el alcalde de Cakran, Vladimir Korcari, de esta zona, con 17.000 habitantes, han emigrado unos mil, la mayoría familias con niños pequeños y mujeres embarazadas.

Esta nueva oleada de emigrantes se alimenta de los rumores que llegan de que en Alemania hay trabajo para todos.

Es el caso del hijo de Qani Yzeiraj, Fredi, quien vendió sus tierras, vacas, ovejas y la cafetería que regentaba y se marchó hace un mes con su mujer y su hijo.

Según explicó el primer ministro albanés, Edi Rama, cuyo Gobierno está implementando una serie de reformas sociales en materia de pensiones, educación y sanidad, el país teutón necesita acoger a unos 46.000 extranjeros, la mayoría mano de obra cualificada para ciertos sectores económicos.

“Este es un gran malentendido que los criminales están utilizando para manipular a la gente y quedarse con su dinero”, advirtió Rama.

Por su parte, el embajador alemán en Albania, Hellmut Hoffmann, consideró “preocupante” la marcha masiva de albaneses a su país y descartó la posibilidad de que puedan permanecer allí, dado que se trata de una migración por motivos económicos.

“De los 1.000 albaneses que se han ido, volverán 999”, dijo Hoffmann en declaraciones a los medios locales.

Albania, miembro de la OTAN y candidato a integrarse en la UE, es uno de los países más pobres de Europa con un Producto Interior Bruto per cápita de 3.400 euros anuales y un sueldo medio de 270 euros.

Tras el largo y duro aislamiento de la época comunista, un tercio de los tres millones de albaneses han abandonado el país en los últimos 25 años para buscar una vida mejor en el extranjero. EFE

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