Paraguay aspira a convertirse en un gigante del comercio fluvial

Con una producción de grano equivalente a menos del 10 % del total producido por Brasil, Paraguay se ha desmarcado en Suramérica con la tasa de crecimiento más alta del continente en 2014, que fue de un 4 %, y hoy apuesta por la modernización de sus hidrovías para fortalecer el comercio fluvial.

Un tercio del crecimiento económico paraguayo depende de su industria agrícola basada, casi que exclusivamente, en la producción de soja y carne bovina.

Para dar salida a las exportaciones de estos productos, el país lleva años invirtiendo en infraestructuras y transportes, especialmente por vía fluvial, lo que le ha llevado a convertirse hoy en día una nueva alternativa para el flujo de las exportaciones de Suramérica, incluso de Brasil, su vecino gigante.

En ese sentido, Brasil despacha a través de los ríos paraguayos una gran cantidad de azúcar desde la región de Dourados, en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul (occidente), según constató un estudio de la Expedición Safra y del periódico Gazeta do Povo de Curitiba, capital del sureño estado de Paraná.

Los paraguayos “son bastante audaces. Están invirtiendo para poder duplicar la capacidad del puerto y ‘robarle’ carga a Brasil”, explicó a Efe el coordinador de la expedición, Giovani Ferreira.

De acuerdo con Ferreira, “antes (los paraguayos) llevaban los cargamentos a Brasil a través del puerto de Paranaguá y ahora quieren hacerse con la carga brasileña y navegar por el río Paraguay hasta los puertos argentinos”.

Según el coordinador del proyecto, Paraguay está invirtiendo fuertemente no sólo en las vías fluviales, sino también en la concesión de carreteras y en hacer alianzas público-privadas para ampliar el acceso a los puertos fluviales con el fin de duplicar la capacidad de transporte de grano por el río Paraguay.

“Los puertos a lo largo del río Paraguay se encuentran en zonas muy urbanas, por eso el país reconoce la necesidad de crear mejores accesos a éstos para aumentar el volumen de camiones que llegan a ellos”, señaló Ferreira.

En los últimos diez años, la flota fluvial paraguaya aumentó de quince remolcadores y cien barcazas a 150 y 3.000, respectivamente, convirtiéndose así en la tercera más grande del mundo.

De esta forma, Paraguay comenzó a crear una estructura fluvial en auge que sirve tanto a la industria agrícola, como a todos los demás sectores de su economía, que exportan e importan a través de los puertos argentinos, principalmente, y brasileños.

El desarrollo fluvial también ha contribuido para la logística de importación.

Entre los productos más demandados en el mercado interno paraguayo destaca el cemento, cuyo consumo ha superado a la capacidad de producción del país y cuya importación se lleva a cabo cada vez más fácilmente gracias a su red fluvial.

“Hoy en día se trae cemento por el río. Las barcazas que bajan a Argentina transportan grano y regresan cargados con productos para abastecer el mercado interno”, explicó Ferreira.

Aún así, el coordinador de la Expedición Safra hace hincapié en el hecho de que la expansión económica de este pequeño país de América Latina no debería afectar demasiado al mercado brasileño, cuya capacidad de producción, así como su aún incipiente desarrollo fluvial superan a la de su vecino guaraní.

La capacidad de exportación de Brasil, que en la cosecha 2014-2015 vendió al exterior más de doce millones de toneladas de grano a través de sus puertos en la región norte, donde parte de la carga exportada llega por vías navegables del río Madeira y Amazonas, es más del doble de la de sus vecinos paraguayos.

La previsión de la Expedición Safra, teniendo en cuenta las inversiones realizadas por Brasil en sus vías fluviales, es que este volumen superará los 29 millones de toneladas en 2020.

Paraguay no deja de ser una alternativa logística para Brasil, pero sólo para una cantidad muy pequeña respecto al volumen de las exportaciones de Brasil”, puntualizó Ferreira.

EFE

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