Jordanus Catalanus, el Marco Polo catalán regresa a la India

En el siglo XIV, en la misma época en la que Marco Polo deslumbró al mundo con su descripción de oriente, el fraile español Jordanus Catalanus viajaba a la India para narrar las “maravillas” de un país que era, “en realidad, otro mundo”.

Jordanus Catalanus, el Marco Polo catalán regresa a la India

Hay un “animal al que llaman rinoceronte, grande como un caballo, que tiene sobre la cabeza un cuerno largo y torcido. No se trata, sin embargo, del unicornio”, escribió el religioso en su obra “Maravillas descritas”, redactada en el año 1330 y redescubierta por el periodista Jordi Joan Baños, que la presenta hoy en la India.

El libro de Jordanus Catalanus no corrió la misma suerte que las crónicas de Marco Polo. No fue difundido al tratarse de un texto confidencial entregado al papa y tuvo que esperar hasta el siglo XIX a que un historiador francés lo descubriera.

“Es una lástima, porque mientras que en Marco Polo predominan sobre todo los datos comerciales, fray Jordà se fija más en la condición social, religiosa” de la India, explica a Efe Jordi Joan Baños, corresponsal en Nueva Delhi del diario La Vanguardia.

Baños es el redescubridor de este “religioso catalán”, un idilio que surgió por casualidad, cuando el periodista hojeaba un libro sobre viajeros medievales y vio por primera vez ese nombre, cuyo apellido es “claramente, como era habitual, un gentilicio”.

El fruto de ese encuentro es la obra que se presenta hoy en el Instituto Cervantes de Nueva Delhi “Merevelles Descrites, per frare Jordà de Catalunya”, el regreso al catalán de un escrito que, aunque fue redactado supuestamente en esa lengua, solo se conservó para la posteridad una versión en latín plagada de “catalanadas”, explica Baños.

Para el periodista hay muchos aspectos del libro que lo hacen único, como su “objetividad” comparado con otros relatos de la época y que sea “una crónica pionera de la India situada entre el libro de las maravillas de Marco Polo y el relato de Ibn Battuta”, el gran viajero marroquí.

“En esta India, cuando se muere un noble, se le crema, y a sus esposas se las arroja con él al fuego, en vida. Y por el amor a su marido o en busca de la vida eterna, cuando se queman lo hacen con la misma alegría con la que irían a una boda”, narra Catalanus.

El religioso describe así el ‘sati’, una tradición india abolida por los británicos en el siglo XIX y cuya veracidad contrasta con la “fantasía” que emplea el marroquí Ibn Battuta al hablar, por ejemplo, “de gente que levita”, dice Baños.

En la narración que hace el fraile de las “maravillas” de la India predominan sus descripciones de árboles como los mangos o los cocoteros; de leopardos y elefantes, que son “aptos para la guerra”, dice, y del hinduismo, la división de castas o la vaca sagrada.

“Dicen que si no es lícito matar a un padre, tampoco a un buey (…) Los más idólatras, cuando se levantan y antes de ir a ninguna parte, hacen que se acerquen las vacas más gordas, les ponen las manos encima y luego se frotan la cara. Creen que después de esto nada malo les puede pasar”, relata el religioso catalán.

Baños, que lleva casi una década en la India, señala que “se trata de una crónica enmarcada en el género de viaje a oriente como territorio de lo maravilloso y que llega hasta los hippies”.

“Se opone a lo milagroso, propio de territorios ya cristianizados y es que por aquel entonces aún había espacio para las maravillas”, agregó.

El periodista también destaca la simpatía que siente Catalanus hacia los indios, de los que dice que “son limpios comiendo, aunque lo hagan con las manos”, o hacia la religión hindú y sus fieles, quienes “han dejado de ser dueños de su propia tierra” debido a los musulmanes.

También llama la atención su visión igualitaria hacia los nativos, una mirada “carente de racismo”.

“La verdad es que las mujeres y los hombres, cuantos más negros, más hermosos”, escribió el religioso sobre un pueblo indio que en la actualidad, y contrarios a la afirmación de Catalanus, se someten a tratamientos estéticos para blanquearse la piel.

A su regreso a Europa, el papa Juan XXII nombró a Jordanus Catalanus primer obispo de la India, un reconocimiento a los años que pasó deambulando en extrema pobreza por ese subcontinente extrañado.

“Todo son maravillas en la India que es, en realidad, otro mundo”, concluyó Jordanus Catalanus.

Moncho Torres – EFE

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