El cierre definitivo del vertedero de Cateura, una medida recomendada por las autoridades debido al peligro de que contamine el río Paraguay, ha dividido a los vecinos de la zona, muchos de los cuales tienen en ese basurero, el mayor del país, su principal fuente de ingresos.

Ubicado en la periferia de Asunción, el vertedero recibe diariamente unos 800 kilogramos de residuos y da trabajo a unas 600 personas que se dedican a su selección y recolección para su reciclaje, explicó a Efe Gilda Torres, directora de Residuos Sólidos de la Secretaría del Ambiente (Seam).

La escombrera se encuentra muy próxima al cauce asunceno del río Paraguay, que en 2014 experimentó una crecida en el nivel de sus aguas y llegó a inundar varios barrios ribereños, entre ellos el de Cateura.

La inundación afectó también al vertedero y provocó la declaración de emergencia ambiental en la zona por el riesgo de que los residuos cayeran al agua del río que bordea la ciudad y lo contaminaran.

Ante el temor de que la situación pueda repetirse con nuevas lluvias en los próximos meses, las autoridades urgieron hace días el desmontaje y cierre del vertedero, así como su traslado a otro lugar cercano a la capital.

Según Torres, el proyecto prevé la instalación en la zona de una estación de transferencia de residuos y una planta de selección que seguiría proporcionando trabajo a los vecinos de Cateura.

Sin embargo, existe un tema “más preocupante”, de acuerdo con Torres, que es el tratamiento de la piscina donde se acumulan los lixiviados, que son los residuos líquidos que se extraen de las basuras y contienen una gran cantidad de metales pesados,

La piscina se encuentra a pocos metros de la laguna Cateura, cuyas aguas van a desembocar al río Paraguay.

Si las aguas del río llegan a mezclarse con las de ese depósito, se produciría en Asunción “un verdadero desastre ecológico”, expuso a Efe José Mayans, del Ministerio de Salud Pública (MSP).

“Las aguas del río amenazan con llegar al nivel del talud de la pileta de lixiviados. También hay peligro de que se filtre el agua de la pileta al río”, dijo Mayans, que representa al MSP ante la Comisión Nacional de Defensa de los Recursos Naturales del Congreso.

Advirtió además de que la contaminación del río “no es sólo un problema ambiental”, sino que tendría graves consecuencias para la salud de la población, como enfermedades intestinales, infecciosas o respiratorias derivadas de la ingestión de agua contaminada.

En el barrio de Cateura son conscientes de ese peligro, aunque también de que la clausura del vertedero dejará a muchos vecinos sin ingresos, dijo a Efe Carmen Cabrera, de la asociación de vecinos “Armonía” del barrio de Cateura.

“La comunidad de Cateura está dividida. El 80% de quienes viven acá sobreviven gracias al trabajo en el vertedero, y se oponen a que se cierre. Si se muda el vertedero a otro lugar, quedarán sin trabajo”, advirtió Cabrera.

Opinó además que el traslado del vertedero se incluye dentro del proyecto de desarrollo de una “franja costera” en el litoral de Asunción, junto al río Paraguay, pero que esconde en realidad un “plan de desalojo” de los Bañados, los barrios que conforman el cinturón de pobreza de la capital.

“Sólo quieren desalojarnos, sacar a la comunidad de Cateura y llevarla lo más lejos posible, junto con el vertedero. Las autoridades quieren barrer y esconder la basura bajo la alfombra”, denunció. EFE

Fotos: EFE/Andrés Cristaldo

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