Alegría y cautela en el Yemen tras el anuncio del cese de los bombardeos

Los yemeníes han recibido con alegría y cautela el anuncio del cese de los bombardeos de la coalición árabe encabezada por Arabia Saudí contra los rebeldes hutíes, después de que hoy se produjeran nuevos ataques aéreos.

Alegría y cautela en el Yemen tras el anuncio del cese de los bombardeos


Tras el anuncio de anoche en Riad, muchos civiles han comenzado a recuperar la normalidad, e incluso planean regresar a sus hogares en Saná y otras ciudades, que abandonaron ante los intensos ataques aéreos lanzados por la coalición desde el pasado 26 de marzo, contra cuarteles y posiciones hutíes.

“Hemos sentido alegría cuando hemos oído el anuncio del cese de los bombardeos y algunos volvieron a sus casas”, dijo a Efe Mohamed al Dalai, un vecino del barrio Dalaa Hamdan, en el oeste de Saná.

Al Dalai lamentó que la calma duró poco ya que los bombardeos se reanudaron después de la medianoche, y pidió el fin del asesinato de civiles: “Es suficiente la sangre que fue derramada”, apostilló.

Según los datos difundidos hoy por el Ministerio yemení de Sanidad, en manos de los hutíes, el mes de ofensiva aérea ha causado la muerte de 951 civiles, entre ellos 134 menores de edad y 95 mujeres, y 3.943 heridos.

El portavoz de la coalición árabe, el general saudí Ahmed al Asiri, informó ayer de que los bombardeos iban a cesar a medianoche para dar paso a una nueva operación bautizada “Devolución de la Esperanza” y cuyo objetivo será reconstruir el Yemen.

Sin embargo, los aviones de la alianza volvieron a bombardear en esta jornada algunas posiciones de los hutíes, entre ellas un depósito de armas cerca de Saná y un cuartel en la ciudad de Taiz que había sido tomado poco antes por los insurgentes.

Tras el anuncio y antes de que se registraran nuevas incursiones aéreas, muchos yemeníes salieron a las calles y efectuaron disparos al aire en señal de alegría en varias ciudades.

Otro vecino del barrio Dalaa Hamdan, Mohamed Faisal, explicó a Efe que su familia no tuvo tiempo para la alegría debido a que se enteraron de la muerte de varios familiares y de dos personas de su tribu en la ciudad meridional de Adén.

“No nos alegramos mucho. Nos llamaron de Adén para informarnos de la muerte de tres de nuestros jóvenes, entre ellos mi cuñado”, que luchaban en las filas de los hutíes, agregó.

Pese a la relativa calma que reina en Saná, donde no se oyen los disparos de las baterías antiaéreas, el ruido de los cazas que cruza el espacio aéreo de la urbe para bombardear objetivos militares en otras zonas, se ha seguido oyendo en la capital.

“Todavía tenemos miedo a causa del ruido de los aviones y tememos que los bombardeos se reanudan en cualquier momento” en la misma capital, dijo a Efe Adel Ahmed, residente en el barrio de Hail, en el centro de Saná.

En las gasolineras de esta urbe, volvieron a registrarse hoy colas de coches debido a la escasez de combustible por el corte de suministros procedentes de las refinerías ubicadas en las provincias de Adén (sur) y Mareb (norte).

Los precios de los combustibles aumentaron en el mercado negro. Un barril de 20 litros se paga ahora a 30.000 riales (unos 140 dólares) cuando antes no superaba los 3.000 riales (14 dólares).

Aunque la coalición siempre ha defendido que ataca objetivos precisos de los hutíes, las víctimas civiles han sido muy elevadas y los bombardeos han provocado una grave crisis humanitaria en el país.

Jaled Abdalá – EFE

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