Festival de Tribeca organiza una cita a Hollywood y Silicon Valley

Cuando la cofundadora del certamen, Jane Rosenthal, presentó esta 14 edición, se refirió a este patio de recreo para la narración interactiva como una pequeña “infidelidad” en su amor al cine, una relación abierta con las nuevas maneras de narrar. Pero una vez en el Interactive Playground, que ocupa toda una planta en un edificio […]

Festival de Tribeca organiza una cita a Hollywood y Silicon Valley

Cuando la cofundadora del certamen, Jane Rosenthal, presentó esta 14 edición, se refirió a este patio de recreo para la narración interactiva como una pequeña “infidelidad” en su amor al cine, una relación abierta con las nuevas maneras de narrar.

Pero una vez en el Interactive Playground, que ocupa toda una planta en un edificio en el bajo Manhattan, la narrativa, el cine, el periodismo, las nuevas tecnologías y los géneros están arremolinados en una auténtica fiesta de la promiscuidad.

“No se trata de ser infieles al cine, sino que aquí vemos varios proyectos que empujan los limites de lo que se puede hacer con los distintos soportes hoy en día”, explica a Efe la directora de iniciativas digitales del Tribeca Film Institute, Opeyemi Olukemi.

La realidad virtual parece que será, como sucedió con el 3D, ese formato que, tras varios años intentando calar, consigue instalarse por fin entre las maneras mayoritarias de disfrutar del contenido audiovisual.

De los proyectos desplegados en este Interactive Playground, destacan dos en este formato, que podrían definirse como “realismo virtual”, para no ser infieles en lo cinematográfico pero sí leales en lo temático con este festival tan comprometido con la actualidad.

“One Dark Night” se define a sí misma como “periodismo de inmersión”, pues coloca al espectador, a través de la pantalla de su teléfono inteligente y unos auriculares, en la noche en la que el joven afroamericano Travyon Martin fue asesinado por el guarda voluntario de su urbanización, George Zimmerman.

Durante varios angustiosos minutos, el espectador se mete en las casas de los vecinos que reaccionan a los disparos, escuchan sus conversaciones y oyen las sirenas de los coches de policía.

“La realidad virtual lleva muchos años, pero ahora está cambiando las reglas del juego gracias al iPhone la gente está empezando a familiarizarse con ello. Al contrario que el cine, donde tienes 600 personas a tu alrededor, aquí estás tú solo frente a la experiencia, que te rodea en 360 grados. Eso crea un fuerte vínculo con el contenido y permite experimentar la tensión o el conflicto a otro nivel”, dice Olukemi.

Lo mismo sucede con “Confinement”, que “encierra” al espectador es una celda tipo de una cárcel estadounidense (de 2,5 por 3 metros) y conecta directamente con una plataforma de protesta por las infrahumanas condiciones de muchas prisiones del país.

Después de seis minutos descorazonadores, una voz recuerda al espectador que 81.000 presos en Estados Unidos pasan ahí 23 horas al día.

Claro, que la realidad virtual también está para actividades más lúdicas, y en el Interactive Playground también pueden verse piezas que permiten viajar por Islandia en helicóptero o estar en el taller de creación de armas para “The Avengers”. Todo depende, claro, del ánimo del creador.

Unos haikus interactivos o, unos videojuegos nada lúdicos sobre la lucha de una madre sobre el cáncer de su hijo o la angustia de un padre por aplacar el llanto de un recién nacido, forman parte de esta original y conmovedora propuesta.

Pero, al albur de la nueva pasión por las series radiofónicas, especialmente gracias al fenómeno de “Serial”, en este lugar también se reparten historias que solo se escuchan, pero no de cualquier manera.

De hecho, solo puede disfrutarse y de manera desordenada a través de unos voluminosos auriculares transparentes que solo se conectan al acercarse a otra persona que lleve una especie de sombrero parejo. Una especie de versión auditiva del cadáver exquisito o de la “Rayuela” de Cortázar.

Otras propuestas son una pieza que se va creando en función de los movimientos del paseante dentro de un espacio con la palabra “play” o un videojuego en el que no hay mandos, sino que la nave que esquiva los obstáculos solo reacciona ante las bofetadas que el jugador se propina en la cara.

“Estamos solo al principio. Hay muchos intereses comunes entre Hollywood y Silicon Valley, así que esperemos que con buenos contenidos y buenos creadores podamos seguir explorando lo que la innovación puede aportar a los trabajos y a la manera de contar historias. Eso es lo que hacemos aquí”, concluye la directiva del Tribeca Film Institute.

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